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Parabolas

Los documentos presentan varias parábolas y cuentos cortos. Una habla sobre un hombre que colgaba sus problemas en un árbol al llegar a casa para dejarlos allí. Otra trata sobre demonios escondiendo la felicidad dentro de los propios hombres para que nunca la encuentren. Una tercera narra la historia de un caballo que logra salir de un pozo al sacudir la tierra que le arrojaban.

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Efrén Vázquez
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Parabolas

Los documentos presentan varias parábolas y cuentos cortos. Una habla sobre un hombre que colgaba sus problemas en un árbol al llegar a casa para dejarlos allí. Otra trata sobre demonios escondiendo la felicidad dentro de los propios hombres para que nunca la encuentren. Una tercera narra la historia de un caballo que logra salir de un pozo al sacudir la tierra que le arrojaban.

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PARBOLAS Sixto E.

Vzquez
EL ARBOL DE LOS PROBLEMAS
El carpintero que haba contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de de finalizar un duro primer da de trabajo. Su cortadora elctrica se da, lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camin se niega a arrancar. Mientras lo llevaba a su casa, se sent en silencio. Una vez que llegamos me invit a conocer su familia. Mientras nos dirigamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeo rbol, tocando la punta de las ramas con ambas manos. Cuando se abri una puerta, ocurri sorprendentemente una transformacin. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abraz a sus dos pequeos hijos y le di un beso a su esposa. Posteriormente me acompa hasta el carro. Cuando pasamos cerca del rbol, sent curiosidad y le pregunt acerca de lo que haba visto hacer un rato antes. " Oh, ese es mi rbol de problemas ", contest. " S que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa ni a mis hijos. As que simplemente los cuelgo en el rbol cada noche cuando llego a casa. Luego maana los recojo otra vez ". " Lo divertido es ", dijo sonriendo, " que cuando salgo en la maana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior ".

ESCONDER LA FELICIDAD

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero,? que les quitamos?". Despues de mucho pensar uno dijo: "?Ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan encontrar". Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabran donde esta". Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contesto: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construira algun aparato para poder bajar y entonces la encontrara". Uno mas dijo: "Escondamosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un dia alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendran felicidad". El ultimo de ellos era un demonio que habia permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demas. Analizo cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren". Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "?Donde?". El demonio respondio: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estaran tan ocupados buscandola fuera, que nunca la encontraran". Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido asi: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

PARABOLA DEL CABALLO


Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, posea algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequea hacienda. Un da, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos haba cado en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y seria extremadamente difcil sacar el caballo de all. El campesino fue rpidamente hasta el lugar del accidente, y revis la situacin, asegurndose que el animal no se haba lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, crey que no vala la pena invertir en la operacin de rescate. Tom, entonces, la difcil decisin: Determin que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, all mismo. Y as se hizo. Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caa en el animal, ste la sacuda y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consigui salir! Si estas "all abajo", sintindote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensin, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacdela y sube sobre ella. Y cuanto ms tiraren, mas iras subiendo, subiendo, subiendo... Sonriendo, sonriendo, sonriendo.

LIMOSNERO

Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vi a lo lejos venir a el rey con su corona y capa. "Le voy a pedir, de seguro me dar bastante" pens el limosnero y cuando el rey pas cerca le dijo : "Su majestad, me podra por favor regalar una moneda?" aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho. El rey le mir y le dijo :" Por qu no me das algo t? Acaso no soy yo tu rey?"...el mendigo no saba que responder a la pregunta y dijo : "Pero su majestad...yo no tengo nada!". El rey respondi : "Algo debes de tener...busca!". Entre su asombro y enojo el mendigo busc entre sus cosas y supo que tena una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz". Pens que el pan y la naranja eran mucho para darle, as que en medio de su enojo tom 5 granos de arroz y se los di al rey. Complacido el rey dijo: "Ves como si tenas!" Y le di 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: "Su majestad...creo que ac tengo otras cosas", pero el rey no hizo caso y dijo : "Solamente de lo que me has dado de corazn te puedo yo dar". Es fcil en esta historia reconocer como el rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros. Notemos que el mendigo an en su pobreza es egosta y no se desprende de lo que tiene an cuando su rey se lo pide. A veces, Dios nos pide que le demos algo para as demostrarle que El es el ms importante, muchas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos. Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio sin pensar en que Dios devuelve 100 veces ms. LA SEMILLA DEL REY

En un pueblo lejano, el rey convoc a todos los jvenes a una audiencia privada con l, en dnde les dara un importante mensaje. Muchos jvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses debern traerme en una maceta la planta que haya crecido, y el que tenga la planta ms bella ganar la mano de mi hija, y por ende el reino". As se hizo, pero un joven plant su semilla y sta no germinaba; mientras tanto, todos los dems jvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que haban sembrado en sus macetas. Llegaron los seis meses y todos los jvenes desfilaban hacia el castillo con hermossimas y exticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germin, ni siquiera quera ir al palacio, pero razon que deba ir, pues era un participante y deba estar all. Con la cabeza baja y muy avergonzado, se condujo hacia el palacio, con su maceta vaca. Todos los jvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspeccin hizo llamar a su hija, y llam de entre todos al joven que llev su maceta vaca; atnitos, todos esperaban la explicacin de aquella accin. El rey dijo entonces: "Este es el nuevo heredero del trono y se casar con mi hija, pues a todos se les dio una semilla infrtil, y todos trataron de engaarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vaca, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece". EL CIEGO Y LA LUZ Haba una vez, hace cientos de aos, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lmpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: -Qu haces Guno, t ciego, con una lmpara en la mano? Si t no ves! Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lmpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi... No solo es importante la luz que me sirve a m, sino tambin la que yo uso para que otros puedan tambin servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno mismo y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

EL VALOR DEL ANILLO

"...hacia el Siglo XII el maestro Agbahar era reconocido por todos en Medina por su sabidura. A l concurran muchos en busca de consejo y aliento. Yuzzef hizo un largo viaje para llegar a la casa del Maestro y al llegar su turno le dijo: - "Maestro Agbahar, siento que la vida me da menos de lo que merezco...se que debera estar mejor, ser ms feliz, poseer ms riquezas y sin embargo mi vida es mediocre y en el fondo poco placentera..." - "Bien, bien..." -contest el maestro- "Mira... en estos momentos tengo un problema yo, as que te pido tu ayuda para resolverlo y luego podremos seguir con lo tuyo". Yuzzef se sinti sorprendido de que el maestro no tomase en cuenta su pregunta y le saliese con esta respuesta, pero no pudo menos que decir: - "Qu necesita maestro ?" - "Tengo que vender urgente este anillo por no menos de UNA moneda de oro... te pido que tomes tu caballo, vayas al mercado y lo vendas...pero NO ACEPTES MENOS de una moneda de oro !!" Dicho esto, tom el anillo de su dedo y se lo entreg a Yuzzef quin -bastante molesto, para que negarlo- subi a su caballo y se dirigi al mercado a cumplir el encargo. Una vez en el mercado Yuzzef ofreci a la gente que pasaba el anillo pidiendo el precio que el maestro le haba indicado. No consigui ms que burlas de la gente... - "Una moneda de oro por ese anillo !!!, Muchacho, t s que ests loco...te ofrezco tres de cobre y esta daga..." La mejor oferta que recibi la obtuvo de una dama de buen aspecto quin envi su criado para que ofreciese una moneda de plata. Horas despus y ya cuando el mercado empezaba a cerrar, Yuzzef agotado por el esfuerzo y totalmente decepcionado de tan ridculo encargo opt por regresar a la casa del Maestro. En el viaje de regreso incluso pens para sus adentros: - "Ser realmente Agbahar tan buen maestro y sabio como se dice ?... o slo un viejo oo y ambicioso que pretende una moneda de oro por este pedazo de lata si valor ?" Al llegar dijo -con cierto tono de molestia en su voz- "Agbahar...me desgait en el mercado ofreciendo este anillo a todos los que pasaron, pero lo mximo que obtuve fue la oferta de UNA moneda de plata..." - "Aha ?..." -dijo el maestro casi sin mirarlo a Yuzzef- "...entonces hazme otro favor. Ve a la casa de Joyero Real que est frente a la Mezquita y dile a l que te indique el valor del anillo...pero NO SE LO VENDAS te ofrezca lo que te ofrezca...has entendido ? All parti Yuzzef a cumplir el nuevo encargo, decepcionado y con la sensacin de que el viejo lo tomaba como un sirviente y para peor, no haba prestado an ninguna atencin a su consulta. Al llegar al sitio indicado encontr al Joyero Real casi a punto de cerrar su negocio, con algunos ruegos consigui que entrase nuevamente y analizase el anillo. - "Y cunto cree que puede valer esto ?" -pregunt Yuzzef convencido de antemano del escaso valor de la pretendida joya. - "Bueno...la verdad es que...yo dira..." -titubeaba el Joyero Real mientras miraba el anillo desde todos sus ngulos- "...digamos que podra llegar a valer unas setenta monedas de oro...pero bueno, dado tu apuro yo podra pagarte YA alrededor de cincuenta...cincuenta y tres mximo..." La mandbula de Yuzzef cay dando a su rostro una estpida imagen e impidindole artcular palabra alguna. Esto sin duda fue tomado por el Joyero como una hbil estrategia de regateo, ya que sin darle tiempo a recuperarse le dijo. - "Esta bien, est bien...veo que eres un duro negociante, pero no tengo forma de conseguir ms de sesenta y dos monedas de oro en este instante..." Yuzzef sin poder articular palabra an, logr recuperar el anillo de la mano del Joyero -que se resista a soltar la joya- y regres a la casa de Agbahar. Al ver su rostro sorprendido Agbahar le dijo: - "Hola Yuzzef, que te ha dicho el Joyero ?" - "Realmente no lo puedo creer...cotiz el anillo en 70 monedas de oro y lleg a ofrecerme 62 en ese mismo momento...quiere que regrese y se lo venda ?" - "No, Yuzzef" -contest el viejo mientras volva a colocarse el anillo en su dedo- "conozco el valor del anillo y se trata de una joya ms valiosa an de lo que el pillo del Joyero te la cotiz...este anillo perteneci a Mustaf II el Supremo Sultn, aqu est su sello y cualquier Joyero puede reconocerlo al instante" - "Pero...no entiendo...y por qu nadie en el mercado lleg a ofrecer ms que unas pocas monedas de cobre por l ?" - "Porque, Yuzzef, para advertir el valor de ciertas cosas hay que ser un experto. La gente en el mercado a lo sumo podra advertir el brillo del oro o el tamao de una piedra incrustada, pero ninguno de ellos reconocera el Sello Real en el anillo" Luego de invitar a Yuzzef con un gesto de su mano a sentarse, Agbahar prosigui: - "Lo mismo ocurre con tu vida...ests esperando que la gente te reconozca...o que el destino te favorezca y no adviertes que el verdadero valor lo da el "sello real" que todos tenemos dentro...regresa y saca provecho de tu vida NO por lo que los dems opinen o te den, sino por el verdadero valor de tu "sello real".

LA CRUZ DE CADA DA

Un joven, ya no daba ms con sus problemas. Cay de rodillas, rezando, "Seor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada". El seor, como siempre, acudi y le contest, "Hijo mo, si no puedes llevar el peso de tu cruz, gurdala dentro de esa habitacin. Despus, abre esa otra puerta y escoge la cruz que t quieras". El joven suspir aliviado. "Gracias, Seor" dijo, e hizo lo que le haba dicho. Al entrar, vio muchas cruces, algunas tan grandes que no les poda ver la parte de arriba. Despus, vio una pequea cruz apoyada en un extremo de la pared. "Seor", susurr, "quisiera esa que est all". Y el Seor contest, "Hijo mo, esa es la cruz que acabas de dejar". UN VASO DE LECHE

Un da, un muchacho pobre que venda mercancas de puerta en puerta para pagar su escuela, encontr que slo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tena hambre. Decidi que pedira comida en la prxima casa. Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abri la puerta. En lugar de comida pidi un vaso de agua. Ella pens que l joven pareca hambriento as que le trajo un gran vaso de leche. l lo bebi despacio, y entonces le pregunt, "Cunto le debo? "No me debes nada," contest Ella. "Mi madre siempre nos ha enseado a nunca aceptar pago por una caridad". l dijo ..... "Entonces, te lo agradezco de todo corazn." Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no slo se sinti fsicamente ms fuerte, si no que tambin su fe en Dios y en los hombres era ms fuerte. l haba estado listo rendirse y dejar todo. Aos despus esa jven mujer enferm gravemente. Los doctores locales estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad. Se llam al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando oy el nombre del pueblo de donde ella vino, una extraa luz llen sus ojos. Inmediatamente subi del vestbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entr a verla. La reconoci en seguida. Regres al cuarto de observacin determinado a hacer lo mejor para salvar su vida. Desde ese da prest atencin especial al caso. Despus de una larga lucha, gan la batalla. El Dr. Kelly pidi a la oficina de administracin del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla. l la reviso y entonces escribi algo en el borde y le envi la factura al cuarto de la paciente. Ella tema abrirla, porque sabia que le tomara el resto de su vida para pagar todos los gastos. Finalmente la abri, y algo llamo su atencin en el borde de la factura. Ley estas palabras..... "Pagado por completo hace muchos aos con un vaso de leche - (firmado) Dr. Howard Kelly". Lgrimas de alegra inundaron sus ojos y su feliz corazn or as: "Gracias, Dios por que Tu amor se ha manifestado en las manos y los corazones humanos."

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