Wir nehmen die Rechte an Inhalten ernst. Wenn Sie vermuten, dass dies Ihr Inhalt ist, beanspruchen Sie ihn hier.
Verfügbare Formate
Als PDF herunterladen oder online auf Scribd lesen
LA ANTROPOLOGIA COMO DISCIPLINA CIENTIFICA
Mirtua LiscHETTI1, CARACTERIZACION DE LA ANTROPOLOGIA COMO CIENCIA
“Si la sociedad esta en la Antropologia,
la Antropologfa esté a su vez en la socie-
dad...“
Nos proponemos caracterizar a la Antropologia como ciencia. No vamos a
restringirnos al campo de lo estrictamente cientifico, porque consideramos que la
ciencia no es auténoma, sino que vamos a acompaifiarlo con el sefialamiento de los
condicionantes sociohistéricos de produccién de ese conocimiento cientifico.
La explicacién de estos condicionantes funciona como una vigilancia
epistemolégica, como medio para precisar y enriquecer el conocimiento del error y
de las condiciones que lo hacen posible e inevitable. Y el error tiene una funcién
positiva en la génesis del saber.*
El comienzo, desarrollo y decadencia de todo sistema teérico ocurre en un
ambiente que no es cientfficamente aséptico, sino que esté permanentemente
permeado por la totalidad de la vida social.
La aparicién del conocimiento esta condicionada por factores extratesricos.
Las actitudes teéricas no son de naturaleza individual; surgen mds bien de
los propésitos colectivos de un grupo, que son los que estén detrds del pensamiento
del individuo.
Asi se llega a ver que una parte del conocimiento no puede ser comprendida
correctamente mientras que no se tengan en cuenta sus conexiones con la existen-
cia o con las implicancias sociales de la vida humana.
La Antropologia ilustra de manera paradigmatica estas concepciones.
{Qué estudia la Antropologia?
‘Tomemos una definicién ampliamente aceptada por los propios antropélo-
gos: *
“La Antropologia apunta a un conocimiento global del hombre y abarca el 7
objeto en toda su extensién geogréfica e histérica; aspira a un conocimiento aplicable’
al conjunto de la evolucién del hombre, desde los homfnidos hasta las razas moder-
nas y tiende a conclusiones, positivas o negativas, pero vélidas para todas las socie-
dades humanas, desde la gran ciudad moderna hasta la més pequefia tribu melanesia”
(Lévi-Strauss, C., Antropologfa estructural).
Es una ciencia con grandes aspiraciones, acusada, en el ambito del trabajo
cientifico de imperialista, por sus pretensiones de abarcar las totalidades sincr6-
nicas y diacrénicas. Vamos a ver que esta aspiracién de totalidad la fue configu-
rando a lo largo de su historia y en relacién con la unidad de andlisis con la que
trabajé: la pequefia comunidad nativa.
11A esta misma unidad de andlisis atribuye Hobsbawn' el hecho, en su opi-
nién, de que la Antropologia haya alcanzado, dentro de las ciencias sociales, el
mayor nivel cientifico después de la economia y la lingiifstica. Hobsbawn opina que
‘el trabajar en la pequefia tribu o localidad nativa ha obligado a los antropélogos
“a considerar a las sociedades como un todo y a indagar sus leyes de funcionamiento
y de transformacién.
Y si bien durante el periodo clésico del funcionalismo, la Antropologia Social
tendia a desarrollar sus propias teorfas como teorias de un complejo pero estatico
equilibrio, hoy los antropélogos han redescubierto la historia’
{ Desde la ultima guerra, la Antropologfa considera que los conflictos sociales
son inherentes a las sociedades, como hechos fundamentales,
“Pocas o ninguna de las sociedades que una investigacién sobre el lugar nos
permite estudiar, muestran una marcada tendencia a la estabilidad. Si el ritual es
a veces un mecanismo de integracién, se podria con la misma frecuencia sostener que
es un mecanismo de desintegracién.
Esta es una clara alusién a los ritos, elementos que habfan sido interpreta-
,dos como indicadores de la continuidad sin ruptura de las sociedades.’
i" Retomando la definicién de Lévi-Strauss, podemos Precisar que el campo de
intereses de la Antropologia es vasto. Cubre todas las épocas —incluyendo el
recorte del campo arqueolégico—, todos los espacios, incorporando en las ultimas
décadas estudios en sociedades complejas, todos los problemas —Antropologfa
; Politica, econémica, estudios de parentesco ete.—. Cubre tanto la dimensién biol6-
| gica —estudio de hominizacién, clasificacién de las variedades raciales— como la
' dimensién cultural.
Pretende explicar tanto las diferencias como las semejanzas entre los distin-
tos grupos humanos. Pretende dar, también, raz6n tanto de la continuidad como
del cambio de la sociedades.
Esta es una aproximacién abstracta y descriptiva al objeto de la Antropolo-
gia.
Pero si nos atenemos a la produccién antropolégica anterior a los afios °60,
apreciamos que “la Antropologia ha ido configurandose como especialidad a partir
de conceptos que focalizaron la diferenciacién del ‘otro cultural’. La Antropologia
aporta como producto basico de su praxis, para gran parte de los antropélogos
| contemporéneos, el descubrimiento y la objetivacién del ‘otro-cultural’.®
El punto de partida es una prdctica cientifica que ha encontrado en las
“sociedades exteriores” a la sociedad occidental su terreno de aplicacién, sociedades
{ sometidas a presiones externas y a las més activas fuerzas de cambio.
“Como ciencia especifica, la Antropologia Social, Cultural y Etnolégica® apa-
rece recortando un sector particular, el de grupos étnicos y socioculturales no
europeos y ulteriormente no desarrollados. Es decir, el sector de la humanidad que
a partir de la segunda guerra mundial se conoce con el nombre de paises subde-
_ sarrollados 0 “Tercer Mundo”,
La Sociologia recortaba a su vez en esta division internacional del trabajo
intelectual, a los paises desarrollados.
El proceso histérico social mundial, que conduciré a partir de 1945 al sur-
gimiento de las nacionalidades y a la parcial ruptura de los imperios coloniales, asi
!
12como al acceso de dichos paises a un nuevo tipo de comunicacién, si no de distri-
bucién internacional, los conformaré como “nacionalidades complejas”.
Su relaci6n, si bien en la mayoria de los casos sigue siendo de dependencia,
no se manifiesta a partir del mismo tipo de relaciones configuradas durante el
siglo XIX. Dichas nacionalidades reaparecen en el universo de la investigacién
sociocultural bajo el apelativo etnocéntrico de “nuevas sociedades complejas” y
pasan a convertirse en_objeto comin del antropélogo y del socidlogo.
Es decir que, en la primitiva divisin del espacio de realidad sociocultural
Ja linea pasaba por la diferenciacién entre lo superior y lo inferior, entre lo desa-
rrollado y no desarrollado, entre lo occidental y lo no occidental, y en la actualidad
reaparece a partir de una Ifnea que pasa por lo urbano (modelo de lo desarrollado)
y lo campesino (modelo de lo no desarrollado).”
Entonces, ese “otro cultural”, objeto de la antropologia, habrian sido en el
transcurso del desarrollo histérico de la disciplina en primer término los pueblos
etnogréficos o conjuntos sociales antropolégicos, luego los campesinos y por ultimo
y/o simulténeamente, las clases subalternas.
En los aiios ‘60, ademds, la produccién académica se ocupa de toda una serie
de “Otros” que cuestionan 0 por lo menos establecen una “diferencia” respecto a la
“normalidad” generada por los sectores dominantes de las sociedades capitalistas
avanzadas. Entre ellos se inclufan los campesinos y las clases subalternas que ya
mencionamos, los adolescentes, los enfermos mentales, el lumpen proletariado, etc.
Todos estos “otros” aparecen como ejemplos de una “diferencia”. Pero la
raz6n que permite generalizaciones arbitrarias a partir de esas “otredades” es la
falta de un andlisis tedrico riguroso. Esas otredades poseen diferencias de signo
distinto; lo unico que tienen en comun es la afirmacién de la diferencia. La dife-
rencia en sf —el hecho de ser diferente—no puede ser establecida como un valor,
puesto que la diferencia, tanto como la no diferencia ha servido y puede servir
como mecanismo de dominacién. En términos abstractos y no contextualizados
puede afirmarse el “derecho a la diferencia”, pero la diferencia ha servido en
sociedades histéricamente determinadas para acrecentar determinadas expresio-
nes de dominio colonial.
En la actualidad, el campo de estudio de la Antropologia es la sociedad en
su conjunto, compartiendo como Antropologia Social la especificidad con la Socio-
logia, de la que no la separan diferencias epistemolégicas. Con la que cada vez
comparte més técnicas y métodos. Y frente a la cual s6lo cabrian esgrimir los
elementos que las diferenciaron en el momento en que se gestaban como ciencias.
Y que constituyeron a la Sociologia como la ciencia de “nosotros” y a la Antropo-
logia como la ciencia de los “otros”.
Si bien el “punto de vista” y el equipo conceptual especifico de los antropé-
Jogos han sido formados por las investigaciones consagradas a las “sociedades
tradicionales”, se han realizado numerosas tentativas por ensanchar el campo de
la investigacién antropolégica, as{ como para aplicar sus métodos y sus téenicas a
los diferentes tipos de sociedades. También gran numero de antropélogos han
trabajado en terrenos muy opuestos (v. g. pequefias ciudades de Francia o de los
EE.UU. , el conurbano bonaerense, instituciones totales).
Al intervenir en nuevos campos, el antropélogo tiende, o bien a recoger los
datos que escapan a otros tipos de investigaciones 0 bien a aislar los significados
de conjunto que a veces olvidan las otras ciencias sociales.
Para R. Firth, el antropélogo “puede ser clasificado como un socidlogo que
13jse especializa en la observacién directa sobre el terreno y a pequefia escala, y
conservando en cuanto a la sociedad y a la cultura, un cuadro conceptual que
acentiia la idea de totalidad... Ya sabemos mucho acerca de la macroestructura de
nuestras instituciones... Lo que el antropélogo debe proporcionar es un conoci-
miento mas sistemdtico de su microestructura y de su organizaci6n”.°
Si bien todavia en la actualidad parece posible una eleccién entre Antropo-
logia y Sociologia, para el andlisis de la realidad social, tal vez mds adelante serd
necesario que se cree una “ciencia del hombre social”, que se beneficie de aporta-
ciones conceptuales y metodolégicas de ambas disciplinas.
No obstante, aunque los objetos de la investigacién de la Antropologfa sean,
en la actualidad, problemas de nuestra propia sociedad (la alcoholizacién en una
localidad mexicana; las estrategias familiares de vida de los sectores populares en
reas del conurbano bonaerense) se la sigue considerando como estando alejada de
Jo occidental.
Por otra parte, creemos que es posible reivindicar el hecho de que nuestra
disciplina ha dado a la cultura occidental el acceso a otras fuentes que aquellas de
la antigiiedad clasica con las que contaba, convirtiendo en posible un humanismo
de més amplias resonancias. Los datos de la Antropologia proporcionan el conoci-
miento de toda la historia cultural del hombre, desplegada en la diversidad de la
experiencia humana.
En el transcurso de su desarrollo, nuestra ciencia no se conforma s6lo con
Ja descripcién de la diversidad humana, aspira también a Proporcionar un conoci-
miento cientffico de la sociedad. Lo ha hecho por ejemplo tratando de responder a
los interrogantes sobre los Universales o las Invarianzas humanas.
Para caracterizar su situacién en la actualidad, dirfamos que el papel de la
Antropologia seria el de cuestionadora de cada sociedad particular. Queriendo
significar por cuestionadora, el
cho de que cada sociedad particular se convierta
en problema para nuestra disciplina.
Lo que hemos dicho hasta ahora vale para el recorte de su campo de estudio,
la division de trabajo con la sociologia, en los comienzos de ambas disciplinas, a
fines del siglo XIX y en la actualidad y una descripcién minima de sus logros
(relevamiento de sociedades no occidentales y preocupacién teérica).
Nos restaria especificar el tipo de problematica que tradicionalmente ha
; abordado y su metodologia.
: La disciplina en su conjunto nunca ha sido homogénea en lo que respecta a
sus intereses y perspectivas.
Dentro de la problemética, el abanico es amplio y diverso.
logia a los sistemas politicos, desde las representaciones magico-reli;
relevamiento de las lenguas nativas.
E] totemismo en la actualidad; sistemas politicos africanos; Parentesco y
jorganizacién social; magia, ciencia y religién; la familia entre los aborigenes aus-
\tralianos; organizacién social y econdmica de los kurdos; las religiones afvieanae cn
Brasil; éstos son algunos titulos de investigaciones antropolégicas del perfodo cl4-
sico. Y en la actualidad: poder, estratificacién y salud; relocalizacién de poblacio-
; Nes; las culturas populares en el capitalismo; estrategias familiares y escuelas;
desarrollo regional y grandes aprovechamientos hidrdulicos; la construccién social
; de la enfermedad en trabajadores de la industria gréfica; etnia, antropologia y
; estado; la identidad en la investigacién antropolégica a través del caso de los
japoneses y sus descendientes en la Argentina. Problemética, vasta y diversa, pero
14reiteramos, con una impronta identificatoria, el andlisis de microsituaciones a
partir de fuentes de primera mano.
Su metodologia ha sido tradicionalmente inductivista y empirista.
La tesis fundamental del empirismo es que los universales 0 leyes que los '
antropélogos debieron tratar de descubrir se hallan a nivel empirico, en el nivel del
comportamiento.
Esta metodologia ha sido un obstdculo en el avance cientffico de nuestra
disciplina, ya que las leyes sociales no pueden hallarse en el nivel del comporta-
miento porque éste es una sintesis de multiples determinaciones, y en todo caso,
s6lo puede expresar dichas leyes de una forma parcial y distorsionada.
En palabras de Popper: “El conocimiento no comienza con percepciones u
observaciones o con la recopilacién de datos o de hechos, sino con problemas.”
Esta particularidad epistemolégica de nuestra disciplina se explica por ha-
berse desarrollado en sus comienzos como una ciencia natural de las sociedades
humanas (ver este desarrollo en El Modelo Antropolégico clésico, en esta misma
unidad). Asf, el antropélogo, ante la comunidad nativa se planteaba la descripcién
y clasificacién de los objetos extrafios que se presentaban ante su observaci6n.
Después del perfodo cldésico no encontramos unicidad en la metodologia.
Esta debe ser referida a los paradigmas o estrategias de cada investigacién, que
dependen de las ideas basicas en torno a la pertinencia de la ciencia para la
experiencia humana y en torno a la presencia o ausencia de diferentes clases de
procesos causales.
La amplitud y complejidad de nuestra disciplina expresada en la definicién
de Lévi-Strauss da lugar a que se configuren diferentes ramas de la Antropologia
general, centradas en distintos aspectos o dimensiones de la experiencia humana.
La Antropologta Biolégica o Fisica fundamenta los dem4s campos de la
Antropologfa en nuestro origen animal. Los antropélogos fisicos tratan de recons-
truir el curso de la evolucién humana mediante el estudio de los restos fosiles de
especies antiguas. También describen la distribucién de las variaciones heredita-
rias entre las poblaciones contempor4neas para deslindar y medir las aportaciones
relativas de la herencia, la cultura y el medio ambiente a la vida humana.
La Arqueologia desentierra los vestigios de culturas de épocas pasadas. Los
arqueélogos estudian secuencias de la evolucién social y cultural bajo diversas
condiciones naturales y culturales.
La Lingiifstica Antropolégica aporta el estudio de la gran diversidad de
lenguas habladas por los seres humanos. Se interesa por la forma en que el len-
guaje influye y es influido por otros aspectos de la vida humana. Se interesa
también por la relacién entre la evolucién del lenguaje y la evolucién del Homo
Sapiens.
Por ultimo, la Antropologta Cultural, la Antropologia Social, y \a Etnologta
se ocupan de la descripcién y andlisis de las culturas del pasado y del presente.
Estas denominaciones no pueden ser utilizadas como equivalentes que no
susciten ningin problema, ya que revelan orientaciones teéricas diferentes. Las
diferencias se atribuyen a las tradiciones de los distintos pafses, la Antropologia
Cultural en EE.UU., la Antropologfa Social en Gran Bretafia y la Etnologia en
Francia, y tienen que ver con el abordaje diferencial de los problemas, lo que
refiere a marcos conceptuales diferentes. En el caso de la Antropologia Cultural se
privilegia el concepto de cultura, en el de la Antropologia Social y en el de la
Etnologfa, los de estructura y de funcién.
15Otra distincién en las denominaciones es la que existe entre Etnografia y
Etnologia. Se denomina Etnografia al “trabajo sobre el terreno”. Toma general-
mente la forma de un trabajo monogréfico, que contiene la descripcién de un grupo
limitado.
Pero, por otra parte, se constata que la descripcién pura no existe, que las
observaciones que realizamos, siempre estén sesgadas. Que la distincién entre
hecho y teoria ha sido conservada como una reliquia en la Antropologia en la
distincién entre la Etnografia (descripcién de las culturas) y la Etnologia (teoriza-
cién acerca de estas descripciones) como una dicotomia que puede ser engafiosa.
Observamos los hechos y los filtramos a través de una pantalla de interés,
de predisposicién y de experiencias previas, y todas nuestras descripciones estan
inevitablemente influidas por consideraciones te6ricas. Lo que equivale a decir que
las descripciones varian de acuerdo con los marcos conceptuales o teéricos de los
investigadores, Lo que ademds cuestiona la distincién entre Etnografia y Etnologia
como dos momentos separados en el quehacer cientifico. O entre Etnografia y
Antropologia Social o Cultural, otras denominaciones que habitualmente se utili-
zan para sefialar los momentos de sintesis teéricas,
El siguiente ejemplo confirmaria nuestro sefialamiento, a la vez que serviria
para mostrar la constante reformulacién de la explicacién cientifica frente a un
fenémeno; en este caso la explicacién antropolégica ante una institucién (el potlach)
de los nativos de la costa noroeste de América del Norte, el grupo kwakiutl.
F. Boas, antropélogo norteamericano, produce en 1886 la primera explica-
cién del potlach: Fiesta en la que se destruyen y regalan toda clase de riquezas.
Seguin su juicio, esta institucién escapa a toda causalidad econémica.
“... si alguien se propusiera demostrar que la cultura no se sujeta a leyes, la
costa del noroeste seria uno de los mejores sitios que podria escoger. En el tiempo
de la primera visita de Boas, y probablemente desde bastantes décadas antes de eca
fecha, los kwakiutl acostumbraban a celebrar una forma de fiesta que parece desa-
fiar a cualquier forma de explicacién tecnoecoldgica 0 tecnoeconémica. Alli estaba
todo un pueblo preso en un sistema de cambio que conferia el mayor prestigio al
individuo que se desprendfa de mayor cantidad de bienes valiosos. Como los andlisis
anteriores del comportamiento econémico habfan subrayado la importancia de aho.
trar los productos del trabajo y de organizar racionalmente el esfuerzo en relacién
con las necesidades y con las pautas del consumo, el material kwakiutl representaba,
efectivamente, la puntilla del homo oeconomicus concebido segin la imagen capita.
lista o seguin la imagen socialista. Ademés, no era simplemente que los bienes fueran
Tegalados, sino que en ocasiones la pasién por la autoglorificacién era tan poderosa
que llevaba a destrozar mantas, quemar valioso aceite de pescado, prender fuego a
poblados enteros y hasta a ahogar esclavos en el mar. La descripcién que Boas hizo
del potlach ha sido probablemente la mas influyente de todas las descripciones
etnogréficas publicadas hasta hoy.
Visto el potlach a través de los ojos de quienes participaban en él, y especial-
mente de los principales contendientes, los hechos que abonan la interpretacién de
Boas y de sus discfpulos son los alardes de grandeza, la intencién declarada de
abrumar de vergiienza a los rivales y la compulsién por la que un hombre que
hubiera sido avergonzado de ese modo se sentia obligado a vengarse de su rival
ofreciendo una fiesta todavia mds dispendiosa.
Durante los wltimos afios, un grupo de estudiosos especializados en la costa
del noroeste ha propuesto una dréstica reinterpretacién del potlach, una nueva s{n-
tesis a la que han llegado combinando intereses histéricos y ecoldgicos y poniendo en
16conexién las peculiaridades de la etnografia kwakiut] con tipos més generales de
fenémenos.
E] primer intento de relacionar el potlach con el desarrollo euroamericano del
noroeste contempordneo lo hizo Helen Codere en su libro Fighting with property
(1950). Las historias de familias que recogieron Boas y Hunt, asf como los testimo-
nios de los agentes de indios de los comerciantes, permiten afirmar que el potlach
aborigen sélo lejanamente se asemejaba a los que se observaron a finales del siglo.
| Los kwakiutl, como todas las otras sociedades tribales que se hallaban en el camino
| de expansién de los euroamericanos, fueron victimas de presiones ecolégicas y socio
culturales extremas que comenzaron en el momento de la aparicién de los primeros
| europeos en la regién. Aquellas presiones llevaron, dramética e inevitablemente, a
la desaparicién de los modos de vida aborigenes e incluso a la virtual extincién de
los kwakiutl como poblacién capaz de reproducirse. Ya antes de que el explorador
Vancouver entrara en contacto con ellos en 1792, estaban comerciando en mosquetes
que Hegaban hasta ellos a través de sus vecinos nutka y habfan empezado a expe-
rimentar los primeros efectos de las enfermedades europeas. Durante la primera
parte del siglo XIX el lento incremento del comercio fue acompafiado por un dréstico
descenso de la poblacién, producido por las epidemias de viruela y de enfermedades
respiratorias contra las que, como los demds amerindios, no estaban inmunizados.
Entre 1836 y 1853 su poblacién cayé de 23.000 a 7.000. En 1849, el establecimiento
en Fort Rupert de un puesto comercial de la Hudson Bay Company intensificé tanto
el comercio con los europeos como los efectos de las enfermedades. Luego, en 1858,
entre 25.000 y 30.000 blancos se precipitaron sobre la Columbia Briténica en busca
de minas de oro e hicieron de la vecina Victoria su centro de distraccién. Muchas
mujeres kwakiut] empezeron a servir a aquellos hombres como prostitutas, con lo
que las enfermedades venéreas aceleraron la tendencia a la despoblacién. Hacia los
afios ochenta la gran industria a de estaba en plena produccién,
con seis mil pescadores s6lo en aser, y muchos kwakiutl respondieron a las
ofertas de trabajo de la factorfa. Por aquel mismo tiempo, la industria maderera, que
en la década de 1870-80 habia producido ya 350 millones de pies cibicos de madera,
trataba también de atraerse a los kwakiutl. Para el tiempo de la primera visita de
Boas, toda la poblacién kwakiutl habia descendido a 2.000 personas.
‘Codere demuestra eémo, con el establecimiento del puesto comercial de la
Hudson Bay Company, el potlach pasé a incluir un gran ntimero de bienes proceden-
tes del comercio europeo, especialmente mantas, reflejando de ese moda la otra
nueva economfa industrial y comercial, prodigiosamente expansiva.. Otra consecuen-
cia de la presencia euroamericana fue la prohibicién de la guerra, y Codere trata de
establecer una conexién entre la desaparicién de la guerra y el desarrollo de las
agresivas pautas del potlach hostil de la época tardfa. Seguin Codere, cuando los
indios se vieron obligados a dejar de guerrear, empezaron a luchar con la riqueza,
una Tiqueza que las nuevas condiciones ponfan a su aleance a una escala sin prece-
dentes.
La reformulacién de la etnografia kwakiutl por Codere y otros (ef. Drucker,
1939, pag. 955) no logré deshacer la madeja de particularismo con que Boas habfa
envuelto su descripcién. El material kwakiutl siguié desconectado del mundo de la
teorfa. Pese a ello, el potlach de Fort Rupert se presentaba ya como el producto
definido de una situacién de contacto, con lo que de golpe quedaban derrotados todos
los intentos de probar, baséndose en los datos de Boas que los factores causativos
que explicaban eran demasiado complejos para prestarse a una formulacién
nomotética. El descenso de poblacién, la introduccién del trabajo asalariado, la sti-~
bita abundancia de bienes, la supresién de la guerra y la antigua costumbre del «
banquete comunitario, todo eso junto indicaba que habfa un conjunto de factores
perfectamente definidos que actuaba sobre los kwakiut]. 5
‘Actualmente hay bastantes posibilidades de que con el tiempo seamos capa-
17