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Lischetti 11 17

antropologia

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LA ANTROPOLOGIA COMO DISCIPLINA CIENTIFICA Mirtua LiscHETTI 1, CARACTERIZACION DE LA ANTROPOLOGIA COMO CIENCIA “Si la sociedad esta en la Antropologia, la Antropologfa esté a su vez en la socie- dad...“ Nos proponemos caracterizar a la Antropologia como ciencia. No vamos a restringirnos al campo de lo estrictamente cientifico, porque consideramos que la ciencia no es auténoma, sino que vamos a acompaifiarlo con el sefialamiento de los condicionantes sociohistéricos de produccién de ese conocimiento cientifico. La explicacién de estos condicionantes funciona como una vigilancia epistemolégica, como medio para precisar y enriquecer el conocimiento del error y de las condiciones que lo hacen posible e inevitable. Y el error tiene una funcién positiva en la génesis del saber.* El comienzo, desarrollo y decadencia de todo sistema teérico ocurre en un ambiente que no es cientfficamente aséptico, sino que esté permanentemente permeado por la totalidad de la vida social. La aparicién del conocimiento esta condicionada por factores extratesricos. Las actitudes teéricas no son de naturaleza individual; surgen mds bien de los propésitos colectivos de un grupo, que son los que estén detrds del pensamiento del individuo. Asi se llega a ver que una parte del conocimiento no puede ser comprendida correctamente mientras que no se tengan en cuenta sus conexiones con la existen- cia o con las implicancias sociales de la vida humana. La Antropologia ilustra de manera paradigmatica estas concepciones. {Qué estudia la Antropologia? ‘Tomemos una definicién ampliamente aceptada por los propios antropélo- gos: * “La Antropologia apunta a un conocimiento global del hombre y abarca el 7 objeto en toda su extensién geogréfica e histérica; aspira a un conocimiento aplicable’ al conjunto de la evolucién del hombre, desde los homfnidos hasta las razas moder- nas y tiende a conclusiones, positivas o negativas, pero vélidas para todas las socie- dades humanas, desde la gran ciudad moderna hasta la més pequefia tribu melanesia” (Lévi-Strauss, C., Antropologfa estructural). Es una ciencia con grandes aspiraciones, acusada, en el ambito del trabajo cientifico de imperialista, por sus pretensiones de abarcar las totalidades sincr6- nicas y diacrénicas. Vamos a ver que esta aspiracién de totalidad la fue configu- rando a lo largo de su historia y en relacién con la unidad de andlisis con la que trabajé: la pequefia comunidad nativa. 11 A esta misma unidad de andlisis atribuye Hobsbawn' el hecho, en su opi- nién, de que la Antropologia haya alcanzado, dentro de las ciencias sociales, el mayor nivel cientifico después de la economia y la lingiifstica. Hobsbawn opina que ‘el trabajar en la pequefia tribu o localidad nativa ha obligado a los antropélogos “a considerar a las sociedades como un todo y a indagar sus leyes de funcionamiento y de transformacién. Y si bien durante el periodo clésico del funcionalismo, la Antropologia Social tendia a desarrollar sus propias teorfas como teorias de un complejo pero estatico equilibrio, hoy los antropélogos han redescubierto la historia’ { Desde la ultima guerra, la Antropologfa considera que los conflictos sociales son inherentes a las sociedades, como hechos fundamentales, “Pocas o ninguna de las sociedades que una investigacién sobre el lugar nos permite estudiar, muestran una marcada tendencia a la estabilidad. Si el ritual es a veces un mecanismo de integracién, se podria con la misma frecuencia sostener que es un mecanismo de desintegracién. Esta es una clara alusién a los ritos, elementos que habfan sido interpreta- ,dos como indicadores de la continuidad sin ruptura de las sociedades.’ i" Retomando la definicién de Lévi-Strauss, podemos Precisar que el campo de intereses de la Antropologia es vasto. Cubre todas las épocas —incluyendo el recorte del campo arqueolégico—, todos los espacios, incorporando en las ultimas décadas estudios en sociedades complejas, todos los problemas —Antropologfa ; Politica, econémica, estudios de parentesco ete.—. Cubre tanto la dimensién biol6- | gica —estudio de hominizacién, clasificacién de las variedades raciales— como la ' dimensién cultural. Pretende explicar tanto las diferencias como las semejanzas entre los distin- tos grupos humanos. Pretende dar, también, raz6n tanto de la continuidad como del cambio de la sociedades. Esta es una aproximacién abstracta y descriptiva al objeto de la Antropolo- gia. Pero si nos atenemos a la produccién antropolégica anterior a los afios °60, apreciamos que “la Antropologia ha ido configurandose como especialidad a partir de conceptos que focalizaron la diferenciacién del ‘otro cultural’. La Antropologia aporta como producto basico de su praxis, para gran parte de los antropélogos | contemporéneos, el descubrimiento y la objetivacién del ‘otro-cultural’.® El punto de partida es una prdctica cientifica que ha encontrado en las “sociedades exteriores” a la sociedad occidental su terreno de aplicacién, sociedades { sometidas a presiones externas y a las més activas fuerzas de cambio. “Como ciencia especifica, la Antropologia Social, Cultural y Etnolégica® apa- rece recortando un sector particular, el de grupos étnicos y socioculturales no europeos y ulteriormente no desarrollados. Es decir, el sector de la humanidad que a partir de la segunda guerra mundial se conoce con el nombre de paises subde- _ sarrollados 0 “Tercer Mundo”, La Sociologia recortaba a su vez en esta division internacional del trabajo intelectual, a los paises desarrollados. El proceso histérico social mundial, que conduciré a partir de 1945 al sur- gimiento de las nacionalidades y a la parcial ruptura de los imperios coloniales, asi ! 12 como al acceso de dichos paises a un nuevo tipo de comunicacién, si no de distri- bucién internacional, los conformaré como “nacionalidades complejas”. Su relaci6n, si bien en la mayoria de los casos sigue siendo de dependencia, no se manifiesta a partir del mismo tipo de relaciones configuradas durante el siglo XIX. Dichas nacionalidades reaparecen en el universo de la investigacién sociocultural bajo el apelativo etnocéntrico de “nuevas sociedades complejas” y pasan a convertirse en_objeto comin del antropélogo y del socidlogo. Es decir que, en la primitiva divisin del espacio de realidad sociocultural Ja linea pasaba por la diferenciacién entre lo superior y lo inferior, entre lo desa- rrollado y no desarrollado, entre lo occidental y lo no occidental, y en la actualidad reaparece a partir de una Ifnea que pasa por lo urbano (modelo de lo desarrollado) y lo campesino (modelo de lo no desarrollado).” Entonces, ese “otro cultural”, objeto de la antropologia, habrian sido en el transcurso del desarrollo histérico de la disciplina en primer término los pueblos etnogréficos o conjuntos sociales antropolégicos, luego los campesinos y por ultimo y/o simulténeamente, las clases subalternas. En los aiios ‘60, ademds, la produccién académica se ocupa de toda una serie de “Otros” que cuestionan 0 por lo menos establecen una “diferencia” respecto a la “normalidad” generada por los sectores dominantes de las sociedades capitalistas avanzadas. Entre ellos se inclufan los campesinos y las clases subalternas que ya mencionamos, los adolescentes, los enfermos mentales, el lumpen proletariado, etc. Todos estos “otros” aparecen como ejemplos de una “diferencia”. Pero la raz6n que permite generalizaciones arbitrarias a partir de esas “otredades” es la falta de un andlisis tedrico riguroso. Esas otredades poseen diferencias de signo distinto; lo unico que tienen en comun es la afirmacién de la diferencia. La dife- rencia en sf —el hecho de ser diferente—no puede ser establecida como un valor, puesto que la diferencia, tanto como la no diferencia ha servido y puede servir como mecanismo de dominacién. En términos abstractos y no contextualizados puede afirmarse el “derecho a la diferencia”, pero la diferencia ha servido en sociedades histéricamente determinadas para acrecentar determinadas expresio- nes de dominio colonial. En la actualidad, el campo de estudio de la Antropologia es la sociedad en su conjunto, compartiendo como Antropologia Social la especificidad con la Socio- logia, de la que no la separan diferencias epistemolégicas. Con la que cada vez comparte més técnicas y métodos. Y frente a la cual s6lo cabrian esgrimir los elementos que las diferenciaron en el momento en que se gestaban como ciencias. Y que constituyeron a la Sociologia como la ciencia de “nosotros” y a la Antropo- logia como la ciencia de los “otros”. Si bien el “punto de vista” y el equipo conceptual especifico de los antropé- Jogos han sido formados por las investigaciones consagradas a las “sociedades tradicionales”, se han realizado numerosas tentativas por ensanchar el campo de la investigacién antropolégica, as{ como para aplicar sus métodos y sus téenicas a los diferentes tipos de sociedades. También gran numero de antropélogos han trabajado en terrenos muy opuestos (v. g. pequefias ciudades de Francia o de los EE.UU. , el conurbano bonaerense, instituciones totales). Al intervenir en nuevos campos, el antropélogo tiende, o bien a recoger los datos que escapan a otros tipos de investigaciones 0 bien a aislar los significados de conjunto que a veces olvidan las otras ciencias sociales. Para R. Firth, el antropélogo “puede ser clasificado como un socidlogo que 13 jse especializa en la observacién directa sobre el terreno y a pequefia escala, y conservando en cuanto a la sociedad y a la cultura, un cuadro conceptual que acentiia la idea de totalidad... Ya sabemos mucho acerca de la macroestructura de nuestras instituciones... Lo que el antropélogo debe proporcionar es un conoci- miento mas sistemdtico de su microestructura y de su organizaci6n”.° Si bien todavia en la actualidad parece posible una eleccién entre Antropo- logia y Sociologia, para el andlisis de la realidad social, tal vez mds adelante serd necesario que se cree una “ciencia del hombre social”, que se beneficie de aporta- ciones conceptuales y metodolégicas de ambas disciplinas. No obstante, aunque los objetos de la investigacién de la Antropologfa sean, en la actualidad, problemas de nuestra propia sociedad (la alcoholizacién en una localidad mexicana; las estrategias familiares de vida de los sectores populares en reas del conurbano bonaerense) se la sigue considerando como estando alejada de Jo occidental. Por otra parte, creemos que es posible reivindicar el hecho de que nuestra disciplina ha dado a la cultura occidental el acceso a otras fuentes que aquellas de la antigiiedad clasica con las que contaba, convirtiendo en posible un humanismo de més amplias resonancias. Los datos de la Antropologia proporcionan el conoci- miento de toda la historia cultural del hombre, desplegada en la diversidad de la experiencia humana. En el transcurso de su desarrollo, nuestra ciencia no se conforma s6lo con Ja descripcién de la diversidad humana, aspira también a Proporcionar un conoci- miento cientffico de la sociedad. Lo ha hecho por ejemplo tratando de responder a los interrogantes sobre los Universales o las Invarianzas humanas. Para caracterizar su situacién en la actualidad, dirfamos que el papel de la Antropologia seria el de cuestionadora de cada sociedad particular. Queriendo significar por cuestionadora, el cho de que cada sociedad particular se convierta en problema para nuestra disciplina. Lo que hemos dicho hasta ahora vale para el recorte de su campo de estudio, la division de trabajo con la sociologia, en los comienzos de ambas disciplinas, a fines del siglo XIX y en la actualidad y una descripcién minima de sus logros (relevamiento de sociedades no occidentales y preocupacién teérica). Nos restaria especificar el tipo de problematica que tradicionalmente ha ; abordado y su metodologia. : La disciplina en su conjunto nunca ha sido homogénea en lo que respecta a sus intereses y perspectivas. Dentro de la problemética, el abanico es amplio y diverso. logia a los sistemas politicos, desde las representaciones magico-reli; relevamiento de las lenguas nativas. E] totemismo en la actualidad; sistemas politicos africanos; Parentesco y jorganizacién social; magia, ciencia y religién; la familia entre los aborigenes aus- \tralianos; organizacién social y econdmica de los kurdos; las religiones afvieanae cn Brasil; éstos son algunos titulos de investigaciones antropolégicas del perfodo cl4- sico. Y en la actualidad: poder, estratificacién y salud; relocalizacién de poblacio- ; Nes; las culturas populares en el capitalismo; estrategias familiares y escuelas; desarrollo regional y grandes aprovechamientos hidrdulicos; la construccién social ; de la enfermedad en trabajadores de la industria gréfica; etnia, antropologia y ; estado; la identidad en la investigacién antropolégica a través del caso de los japoneses y sus descendientes en la Argentina. Problemética, vasta y diversa, pero 14 reiteramos, con una impronta identificatoria, el andlisis de microsituaciones a partir de fuentes de primera mano. Su metodologia ha sido tradicionalmente inductivista y empirista. La tesis fundamental del empirismo es que los universales 0 leyes que los ' antropélogos debieron tratar de descubrir se hallan a nivel empirico, en el nivel del comportamiento. Esta metodologia ha sido un obstdculo en el avance cientffico de nuestra disciplina, ya que las leyes sociales no pueden hallarse en el nivel del comporta- miento porque éste es una sintesis de multiples determinaciones, y en todo caso, s6lo puede expresar dichas leyes de una forma parcial y distorsionada. En palabras de Popper: “El conocimiento no comienza con percepciones u observaciones o con la recopilacién de datos o de hechos, sino con problemas.” Esta particularidad epistemolégica de nuestra disciplina se explica por ha- berse desarrollado en sus comienzos como una ciencia natural de las sociedades humanas (ver este desarrollo en El Modelo Antropolégico clésico, en esta misma unidad). Asf, el antropélogo, ante la comunidad nativa se planteaba la descripcién y clasificacién de los objetos extrafios que se presentaban ante su observaci6n. Después del perfodo cldésico no encontramos unicidad en la metodologia. Esta debe ser referida a los paradigmas o estrategias de cada investigacién, que dependen de las ideas basicas en torno a la pertinencia de la ciencia para la experiencia humana y en torno a la presencia o ausencia de diferentes clases de procesos causales. La amplitud y complejidad de nuestra disciplina expresada en la definicién de Lévi-Strauss da lugar a que se configuren diferentes ramas de la Antropologia general, centradas en distintos aspectos o dimensiones de la experiencia humana. La Antropologta Biolégica o Fisica fundamenta los dem4s campos de la Antropologfa en nuestro origen animal. Los antropélogos fisicos tratan de recons- truir el curso de la evolucién humana mediante el estudio de los restos fosiles de especies antiguas. También describen la distribucién de las variaciones heredita- rias entre las poblaciones contempor4neas para deslindar y medir las aportaciones relativas de la herencia, la cultura y el medio ambiente a la vida humana. La Arqueologia desentierra los vestigios de culturas de épocas pasadas. Los arqueélogos estudian secuencias de la evolucién social y cultural bajo diversas condiciones naturales y culturales. La Lingiifstica Antropolégica aporta el estudio de la gran diversidad de lenguas habladas por los seres humanos. Se interesa por la forma en que el len- guaje influye y es influido por otros aspectos de la vida humana. Se interesa también por la relacién entre la evolucién del lenguaje y la evolucién del Homo Sapiens. Por ultimo, la Antropologta Cultural, la Antropologia Social, y \a Etnologta se ocupan de la descripcién y andlisis de las culturas del pasado y del presente. Estas denominaciones no pueden ser utilizadas como equivalentes que no susciten ningin problema, ya que revelan orientaciones teéricas diferentes. Las diferencias se atribuyen a las tradiciones de los distintos pafses, la Antropologia Cultural en EE.UU., la Antropologfa Social en Gran Bretafia y la Etnologia en Francia, y tienen que ver con el abordaje diferencial de los problemas, lo que refiere a marcos conceptuales diferentes. En el caso de la Antropologia Cultural se privilegia el concepto de cultura, en el de la Antropologia Social y en el de la Etnologfa, los de estructura y de funcién. 15 Otra distincién en las denominaciones es la que existe entre Etnografia y Etnologia. Se denomina Etnografia al “trabajo sobre el terreno”. Toma general- mente la forma de un trabajo monogréfico, que contiene la descripcién de un grupo limitado. Pero, por otra parte, se constata que la descripcién pura no existe, que las observaciones que realizamos, siempre estén sesgadas. Que la distincién entre hecho y teoria ha sido conservada como una reliquia en la Antropologia en la distincién entre la Etnografia (descripcién de las culturas) y la Etnologia (teoriza- cién acerca de estas descripciones) como una dicotomia que puede ser engafiosa. Observamos los hechos y los filtramos a través de una pantalla de interés, de predisposicién y de experiencias previas, y todas nuestras descripciones estan inevitablemente influidas por consideraciones te6ricas. Lo que equivale a decir que las descripciones varian de acuerdo con los marcos conceptuales o teéricos de los investigadores, Lo que ademds cuestiona la distincién entre Etnografia y Etnologia como dos momentos separados en el quehacer cientifico. O entre Etnografia y Antropologia Social o Cultural, otras denominaciones que habitualmente se utili- zan para sefialar los momentos de sintesis teéricas, El siguiente ejemplo confirmaria nuestro sefialamiento, a la vez que serviria para mostrar la constante reformulacién de la explicacién cientifica frente a un fenémeno; en este caso la explicacién antropolégica ante una institucién (el potlach) de los nativos de la costa noroeste de América del Norte, el grupo kwakiutl. F. Boas, antropélogo norteamericano, produce en 1886 la primera explica- cién del potlach: Fiesta en la que se destruyen y regalan toda clase de riquezas. Seguin su juicio, esta institucién escapa a toda causalidad econémica. “... si alguien se propusiera demostrar que la cultura no se sujeta a leyes, la costa del noroeste seria uno de los mejores sitios que podria escoger. En el tiempo de la primera visita de Boas, y probablemente desde bastantes décadas antes de eca fecha, los kwakiutl acostumbraban a celebrar una forma de fiesta que parece desa- fiar a cualquier forma de explicacién tecnoecoldgica 0 tecnoeconémica. Alli estaba todo un pueblo preso en un sistema de cambio que conferia el mayor prestigio al individuo que se desprendfa de mayor cantidad de bienes valiosos. Como los andlisis anteriores del comportamiento econémico habfan subrayado la importancia de aho. trar los productos del trabajo y de organizar racionalmente el esfuerzo en relacién con las necesidades y con las pautas del consumo, el material kwakiutl representaba, efectivamente, la puntilla del homo oeconomicus concebido segin la imagen capita. lista o seguin la imagen socialista. Ademés, no era simplemente que los bienes fueran Tegalados, sino que en ocasiones la pasién por la autoglorificacién era tan poderosa que llevaba a destrozar mantas, quemar valioso aceite de pescado, prender fuego a poblados enteros y hasta a ahogar esclavos en el mar. La descripcién que Boas hizo del potlach ha sido probablemente la mas influyente de todas las descripciones etnogréficas publicadas hasta hoy. Visto el potlach a través de los ojos de quienes participaban en él, y especial- mente de los principales contendientes, los hechos que abonan la interpretacién de Boas y de sus discfpulos son los alardes de grandeza, la intencién declarada de abrumar de vergiienza a los rivales y la compulsién por la que un hombre que hubiera sido avergonzado de ese modo se sentia obligado a vengarse de su rival ofreciendo una fiesta todavia mds dispendiosa. Durante los wltimos afios, un grupo de estudiosos especializados en la costa del noroeste ha propuesto una dréstica reinterpretacién del potlach, una nueva s{n- tesis a la que han llegado combinando intereses histéricos y ecoldgicos y poniendo en 16 conexién las peculiaridades de la etnografia kwakiut] con tipos més generales de fenémenos. E] primer intento de relacionar el potlach con el desarrollo euroamericano del noroeste contempordneo lo hizo Helen Codere en su libro Fighting with property (1950). Las historias de familias que recogieron Boas y Hunt, asf como los testimo- nios de los agentes de indios de los comerciantes, permiten afirmar que el potlach aborigen sélo lejanamente se asemejaba a los que se observaron a finales del siglo. | Los kwakiutl, como todas las otras sociedades tribales que se hallaban en el camino | de expansién de los euroamericanos, fueron victimas de presiones ecolégicas y socio culturales extremas que comenzaron en el momento de la aparicién de los primeros | europeos en la regién. Aquellas presiones llevaron, dramética e inevitablemente, a la desaparicién de los modos de vida aborigenes e incluso a la virtual extincién de los kwakiutl como poblacién capaz de reproducirse. Ya antes de que el explorador Vancouver entrara en contacto con ellos en 1792, estaban comerciando en mosquetes que Hegaban hasta ellos a través de sus vecinos nutka y habfan empezado a expe- rimentar los primeros efectos de las enfermedades europeas. Durante la primera parte del siglo XIX el lento incremento del comercio fue acompafiado por un dréstico descenso de la poblacién, producido por las epidemias de viruela y de enfermedades respiratorias contra las que, como los demds amerindios, no estaban inmunizados. Entre 1836 y 1853 su poblacién cayé de 23.000 a 7.000. En 1849, el establecimiento en Fort Rupert de un puesto comercial de la Hudson Bay Company intensificé tanto el comercio con los europeos como los efectos de las enfermedades. Luego, en 1858, entre 25.000 y 30.000 blancos se precipitaron sobre la Columbia Briténica en busca de minas de oro e hicieron de la vecina Victoria su centro de distraccién. Muchas mujeres kwakiut] empezeron a servir a aquellos hombres como prostitutas, con lo que las enfermedades venéreas aceleraron la tendencia a la despoblacién. Hacia los afios ochenta la gran industria a de estaba en plena produccién, con seis mil pescadores s6lo en aser, y muchos kwakiutl respondieron a las ofertas de trabajo de la factorfa. Por aquel mismo tiempo, la industria maderera, que en la década de 1870-80 habia producido ya 350 millones de pies cibicos de madera, trataba también de atraerse a los kwakiutl. Para el tiempo de la primera visita de Boas, toda la poblacién kwakiutl habia descendido a 2.000 personas. ‘Codere demuestra eémo, con el establecimiento del puesto comercial de la Hudson Bay Company, el potlach pasé a incluir un gran ntimero de bienes proceden- tes del comercio europeo, especialmente mantas, reflejando de ese moda la otra nueva economfa industrial y comercial, prodigiosamente expansiva.. Otra consecuen- cia de la presencia euroamericana fue la prohibicién de la guerra, y Codere trata de establecer una conexién entre la desaparicién de la guerra y el desarrollo de las agresivas pautas del potlach hostil de la época tardfa. Seguin Codere, cuando los indios se vieron obligados a dejar de guerrear, empezaron a luchar con la riqueza, una Tiqueza que las nuevas condiciones ponfan a su aleance a una escala sin prece- dentes. La reformulacién de la etnografia kwakiutl por Codere y otros (ef. Drucker, 1939, pag. 955) no logré deshacer la madeja de particularismo con que Boas habfa envuelto su descripcién. El material kwakiutl siguié desconectado del mundo de la teorfa. Pese a ello, el potlach de Fort Rupert se presentaba ya como el producto definido de una situacién de contacto, con lo que de golpe quedaban derrotados todos los intentos de probar, baséndose en los datos de Boas que los factores causativos que explicaban eran demasiado complejos para prestarse a una formulacién nomotética. El descenso de poblacién, la introduccién del trabajo asalariado, la sti-~ bita abundancia de bienes, la supresién de la guerra y la antigua costumbre del « banquete comunitario, todo eso junto indicaba que habfa un conjunto de factores perfectamente definidos que actuaba sobre los kwakiut]. 5 ‘Actualmente hay bastantes posibilidades de que con el tiempo seamos capa- 17

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