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Xviii To B

Hoja dominical

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Hosa Dominica. PRELATURA DE YAUYOS CANETE Y HUAROCHIRI Sto, Tomas de Aquino 0,P. + 7-1-1274 Afio B [36) Jesiis les respondi6: «En verdad, en verdad les digo: Moisés no les dio el pan del cielo, sino mi} Padre les da el verdadero pan del cielo». La Eucaristia es el centro de la vida cristiana porque en} ella se encuentra Cristo. Quien come su Cuerpo y bebe su Sangre permanece en El, se hace una sola cosa con Cristo. La Eucaristia es como el pan que comié Elias para caminar durante cuarenta| lidos, de ahi viene la fuerza que necesitamos para irradiar a Cristo a nuestro alrededor. con Cristo y comunién con los hermanos. La Eucaristia nos une a cuantos se unen a’ Cristo, y lo profundizamos en nuestra oracién con Jestis Sacramentado. Cristo quiere alimentar a’ todos:«Si el pan es diario, por qué lo recibes tu solamente una vez al afio? Recibe todos los dias} lo que todos los dias es provechoso; vive de modo que diariamente seas digno de recibirle» (S.} Ambrosio, De Sacramentis 5,4). En una fiesta de MariaAuxiliadora, San Juan Bosco celebraba una Misa para 600 nifios que estaban preparados para comulgar. En el momento de la comuni6n, abre el sagrario y se da! ‘cuenta que el sacristan se ha olvidado de poner previamente en el altar el cop6n para consagrar. Entonces le dice a la Virgen: -Sefiora, ,vas a dejar a tus hijos sin comulgar? Toma el coponcito y| empieza a dar la comunién. Y aquellas pocas hostias se multiplican. Al terminar Ja Santa Misa el! sacristan le dice: cémo ha podido dar la comuni6n a todos con tan pocas hostias; {Es un milagro!| jBah! dice don Bosco. Junto al milagro de la transubstanciacién, que obra el sacerdote al consagrar, el de la ey de Ee Hostias es insignificante... Ademas, lo ha hecho Maria Auxiliadora. 0 amor cc que Te reciba a visitar cada di EI Papa Benedicto XVI consideré mas a conveniente recibir el Santisimo Cuerpo de 7™ Cristo de rodillas y en la boca. _ Dios mio, dignate librarme; Sefior, date prisa en socorrerme. Que tu eres mi auxilio y mi liberacién: Sefior, no tardes. Ven, Sefior, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guia. Por nuestro Sefior Jesucristo. Monicién: Dios puede obrar un milagro y alimentar a tantos hambrientos en el desierto: Sucedié que por la tarde una bandada de codornices subié y cubrié todo el campamento. Son aves de la familia de los faisanes. Dios también dio el “Man- hu”, un pan celestial, que significa “zQué es esto?”. Recibamos con igual asombro, profundo agradecimiento y humildad a Cristo bajo las apariencias del pan. Lectura del libro del Exodo 16, 2-4. 12-15 En aquellos dias, la comunidad de los israelitas protest6 contra Moisés y Aaron en el desierto, diciendo: "jojala hubiéramos muerto a manos del Sefior en Egipto, cuando nos sentabamos junto ala olla de carne y comiamos pan hasta hartarnos! Pero ustedes nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad”. El Sefior dijo a Moisés: "Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la racién de cada dia; lo pondré apruebaa ver siguarda miley ono. He oidolas murmuraciones de los israelitas. Diles: “Hacia el crepusculo comeran carne, por la mafiana se saciaran de pan; para que sepan que yo soy el Sefior, su Dios”. Por la tarde, una bandada de codornices cubrié todo el campamento; por la mafiana, habia una capa de rocio alrededor del campamento. Cuando se evaporé la capa de rocio, aparecié en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron: ";Qué es esto?” Pues no sabian lo que era. Moisés les dijo: "Es el pan que el Sefiorles da de comer’. Palabra de Dios. Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 R. El Sefior les dio un trigo del cielo. Lo que oimos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, locontaremos ala futura generacion: las alabanzas del Sefior, su poder. R. Dio orden alas altas nubes, abrié las compuertas del cielo: _ hizo llover sobre ellos mana, les dioun trigo del cielo. R. Yelhombre comié pan de angeles, les mand6 provisiones hasta la hartura. Los hizo entrar porlas santas fronteras, hasta elmonte que su diestra habia adquirido. R. Monicion: S. Pablo testifica en el Senor: Los Efesios y nosotros debemos renovar- nos en el espiritu de nuestra mente y revestirnos del nuevo hombre, creado segtin Dios en justicia y santidad verdaderas. Recibimos esto en el bautismo y debemos luchar por mantenerlo durante toda nuestra vida. Lectura de la carta del Apéstol San Pablo alos Efesios 4, 17. 20-24 Hermanos: Esto es lo que digo y aseguro en el Sefior: que no vivan ya como los paganos, los cuales proceden conforme a lo vano de sus criterios. Ustedes, en cambio, no es eso lo que han aprendido de Cristo, han oido hablar de él y en él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesiis; El les ha ensefiado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese hombre viejo corrompido por deseos, a renovarse en la mente y en el Espiritu y a revestirse de la nueva condicién humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas. Palabra de Dios. No sdlo de pan vive el hombre, sino de toda ae ag sale de laboca de Dios. Monicién: Los judios preguntaron a Jesiis: {Qué haremos para realizar las obras de Dios? Les respondié Jestis qué es Ia obra de Dios: Que crean en quien Dios ha enviado. Pidamos al Seftor: “Creo, pero que crea mds firmemente”, para disponernos mejor a recibir a Jestis Sacramentado. + Lectura del Santo Evangelio segun San Juan 6, 24-35 En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesus ni sus discipulos estaban alli, se embarcaron y fueron a Cafarnatin en busca de Jesus. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, gcuando has venido aqui?” Jess les contest6: "Les aseguro, nome buscan por los signos que vieron, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen no por el alimento que se acaba, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que les dard el Hijo del hombre; porque a éste, el padre Dioslo ha marcado con su sello”. Ellos le preguntaron: "Y, gque obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?”. Respondié Jesus: "La obra que Dios quiere es ésta: que crean en aquel a quien él ha enviado”. Le replicaron: "ZY qué signo vemos que haces tl, para que creamos en ti? éCual es tu obra? Nuestros padres comieron el mana en el desierto, como esta escrito: ‘Les dio a comer pan del cielo”. Jesus replicé: “Les aseguro que no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Sefior, danos siempre de este pan’. Jestis les contestd: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mino pasara hambre, y el que cree en minunca pasara sed”. Palabra del Sefior. Oremos al Sefior, quien nos da el alimento que nopere 1. Que los jévenes vivan alegres su compro- miso cristiano, aprendiendo los misterios de la fe, orando, recibiendo los Sacramentos con frecuencia y fervor y dando ejemplo a sus compafieros. Roguemos al Sefior. 2. Que los responsables del gobierno sepan crear riqueza material y espiritual y distribuirla justamente. Roguemos al Sefior. 3. Por los religiosos y religiosas, dedicados principalmente a una vida de oracién y penitencia y por todos los demas miembros de lalglesia. Roguemos al Sefior. 4. Que nuestras familias sean hogares numero- sos y alegres, orando juntos y viviendo en la Gracia de Dios. Roguemos al Sefior. Oh Jesiis, tu Padre nos da el verdadero pan del cielo. Danos tu Gracia para recibirlo atenta y santamente y no dejes de alimentarnos de ti frecuentemente, Tu, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Santifica, Sefior, estos dones, acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual y a nosotros transformanos en oblacién perenne. Por Jesucristo, nuestro Sefior. Nos has dado pan del cielo, Sefior, que brinda toda delicia y sacia todos los gustos. Aquienes has renovado con el pan del cielo, protégelos siempre con tu auxilio, Sefior, y, ya que no cesas de reconfortarlos, haz que sean dignos de la redenci6n eterna. Por Jesucristo, nuestro Sefior. IDEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA 61 JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LAS VOCACIONES] Quien comienza una peregrinacion procura ante todo tener clara la meta, que lleva siempre en el coraz6n y en la mente. Pero, al mismo tiempo, para alcanzar ese objetivo es necesario estar ligeros, deshacerse de cargas inutiles, llevar consigo lo esencial y luchar cada dia para que el cansancio, el miedo, la incertidumbre yas tinieblas no obstaculicen el camino iniciado. Significa volver a empezar cada dia, recuperar el entusiasmo y la fuerza para recorrer las diferentes etapas del itinerario que, a pesar del cansancio y las dificultades, abren siempre ante nosotros horizontes nuevos y panoramas desconocidos. Nos ponemos en camino para descubrir el amor de Dios y, al mismo tiempo, conoceros a nosotros mismos. Porlo tanto, somos peregrinos porque hemos sido llamados a amar a Dios y a amarnos los unos a los otros. Asi, nuestro caminar en esta tierra nunca se resuelve en un cansarse sin sentido o en un vagar sin rumbo; por el contrario, cada dia, respondiendo a nuestra llamada, intentamos dar los pasos posibles hacia un mundo nuevo, donde se viva en paz, con justicia y amor. El propdsito de toda vocacién es llegar a ser hombres de esperanza en un mundo con desafios epocales: el avance amenazador de una tercera guerra mundial a pedazos; las multitudes de migrantes que huyen de sus tierras en busca de un futuro mejor; el aumento constante del numero de pobres; el peligro de poner en peligro la salud de nuestro planeta. Cultivemos una mirada llena de esperanza, para poder trabajar de manera fructifera, respondiendo a la vocacién que nos ha sido confiada, al servicio del Reino de Dios, Reino de amor, dejusticia y de paz. Esta esperanza —nos asegura san Pablo— «no quedara defraudada» (Rm 5,5), porque se trata de la promesa que el Sefior Jestis nos ha hecho de permanecer siempre con nosotros y de involucrarnos en la obra de redencion que El quiere realizar enelcorazén de cada persona. Dicha esperanza encuentra su centro en la Resurreccion de Cristo, que «entrafia una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurreccién. Es una fuerza imparable. Verdad que vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276). Incluso el apéstol Pablo afirma que «en esperanza» nosotros «estamos salvados» (Rm 8,24). La redenci6n realizada en la Pascua da esperanza cierta y segura, con la que podemos afrontar los desafios del presente. Ser peregrinos de esperanza y constructores de paz significa, entonces, fundar la propia existencia en la roca de la resurrecci6n de Cristo. A pesar de los fracasos y los contratiempos, el bien que sembramos crece de manera silenciosa y nada puede separarnos de la meta conclusiva, que es el encuentro con Cristo y la alegria de vivir en fraternidad entre nosotros por toda la eterni- dad. {Que nadie se sienta excluido de esta llamada! Cada uno de nosotros, dentro de las propias posibilidades, puede ser, con la ayuda del Espiritu Santo, sembrador de esperanza y de paz. Lavalentia de involucrarse Por todo esto les digo una vez mas, como durante la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa: “Rise up! - Levantense!”. Despertémonos del suefio, salgamos de la indiferencia, para que cada uno pueda descubrir la propia vocacién en la Iglesia y en el mundo y se convierta en peregrino de esperanza y artifice de paz. Apasionémonos por la vida y comprometémonos en el cuidado amoroso de aquellos que estan a nuestro lado y del ambiente donde vivimos. jTengan la valentia de involucrarse! Don Oreste Benzi, un infatigable apéstol de la caridad, siempre en favor de los Ultimos y de los indefensos, solia repetir que no hay nadie tan pobre que no tenga nada que dar, ni hay nadie tan rico que no tenga necesidad de algo que recibir. Levantémonos, por tanto, y pongamonos en camino como peregrinos de esperanza, para que, como hizo Maria con santa Isabel, también nosotros llevemos anuncios de alegria.

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