EL PENSAMIENTO
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RARNHEIM
PALD OS TESTE CARudolf Arnheim
EL PENSAMIENTO VISUAL
Paidds Estetica / 7
1. L. Benevolo
ta ciudad y el arquitecto
2. §. Kracauer
De Caligari a Hitler. Historia psicoldgica del cine alemdn
3. RLM. Rilke
Cartas sobre Cézanne
4.8 Banham
Teoria y diseno en la primera era de la mdquina
5. A. Barre y A. Flocon ‘
La perspectiva curvilinea. Del espacio visual a la imagen construida
6. R. Amheim
£l cine como arte
7. R. Arnheim
El pensamiento visual
i
Q Ediciones Paidés
Barcelona - Buenos Aires - MéxicoTitulo original: Visual Thinking
Publicado en inglés por University of California Press, Berkeley y Los Angeles, 1969
"‘Traduccién de Rubén Masera
__ Revisidn y actualizacidn bibliogrfica de Ferran Pareltada y Juan Carlos Sabater
4* ediciin castellana: Editorial timiversitaria de Buenas Atres, 1985
I edlicin en Earctones Paidés, enteramente revisada, 1986
‘Venta exclusiva en todos los paises de habla hispana,
"excepto en la Republica Argentina.
ISBN; 84-7509-377-9
_Depdsite kegal: B-7.609/1 986
-impreso en Huropesa:
Recaredo, 2; 08005 Barcelona
_Impreso en Espafia - Printed in Spain
Prefacio .
1. MANIFESTACIONES TEMPRANAS
La percepcién excluida del pensamiento .
Platén, el de las dos mentes. -
Aristételes: ascenso y descenso .
LA INTELIGENCIA DE LA PERCEPCION VISUAL (1) .
de cao pee ome
Percepcién circunscrita
Piet Ginn
Los sentidos varian. . .
La visién es selectiva . .
"La fijecién ocular resuelve problemas .
Spree nies eh at
. LA INTELIGENCIA DE LA PERCEPCION VISUAL (II)
Sustraccién del contexto. .
ae ie tooms oe tes «
Tres actimdes . .. .
BSseGs Cee YConservacién del contexto
La abstraccidn de la forma
La distorsién exige la abstraccién .
Permanencia y cambio
4. «DOS Y DOS» COMO CONJUNTO .
Las relaciones dependen de Ja estructura .
BB acarescntents atecte aloe ieicket perticaaies ~
La percepcién discrimina .
La percepcién compara...
2Qué cosas resultan iguales? .
Mente versws computadora
5. EL PASADO EN EL PRESENTE
Las fuerzas que actiian sobre la memoria .
Contribucién de perceptos
Visién del interior .
Huecos visibles .
Reconocimiento .
.
6. LAS IMAGENES DEL PENSAMIENTO..
« (Cémo son las imagenes mentales?
2Se puede pensar sin imagenes? . .
inskeenes particalares:« ibdgents eerie,
* Sugerencias y destellos visuales
éHasta qué punto puede ser abstracta una imagen? .
7. LOS CONCEPTOS ADQUIEREN FORMA .
“Ademanes abstractos .
Un ejemplo pictérico
Experimentos con dibujos 5;
El pensamiento en-la acciém visible .
8. REPRESENTACIONES, SIMBOLOS Y SIGNOS .
Las tres funciones de las imagenes
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1
B.
Adecuacién de las imdgenes a sus funciones .
Lo que las marcas de fabrica pueden sefialar .
La accién reciproca entre experiencia ideas”.
Dos escalas de abstraccién te
LO QUE LA ABSTRACCION NO ES .
‘Una dicotomia nociva
¢Se basa la abstraccién en la gcseralizain?
La generalidad es lo primero
Muestreo contra abstraccién .
QUE ES LA ABSTRACCION
Tipos y continentes . ‘5
(Genscccick catdicos 5. coreerape iadoncus 2
Los conceptos como puntos culminantes -
Acerea de la generalizacién
CON LOS PIES EN LA TIERRA
La abstraccidén como separacién..
La obtencién del principio
A contrapelo
El amor por la destfcacion 4
En contacto con la experiencia
PENSAR CON FORMAS PURAS
Los niimeros reflejan la vida .
La percepcién de la cantida
Los mimeros como formas
Las formas carentes de significacién crean ‘dificultades .
Geometria evidente de por sf
EL LUGAR QUE LES CABE A LAS PALABRAS .
éSe puede pensar con palabras? .
Las palabras como imagenes .
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Obst
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242Las palabras apuntan a perceptos. . .
Cognicién intuitiva y cognicién intelectual .
Ta fancién de las palabras respecto de las imiigenea .
Las imagenes de los eslabones Iégicos .
Sobrevaloracién del lenguaje .
El efecto del caracter lineal . ater is
Conceptos verbales versus conceptos pictéricos .
, 14. ARTE Y PENSAMIENTO .
E| pensamiento en los dibujos infantiles .
Elaboracién de problemas personales .
Operaciones cognoscitivas ieee
Las configuraciones abstractas en el arte visual -
15. MODELOS PARA LA TEORIA .
Formas cosmolégicas . . .
* Cémo se hace visible lo no visual .
Los limites de los modelos . .
ities y fonds % sake wl
1s El infinito y la esfera a
La dilatacién de la imaginacién .
16. LA VISION EN LA EDUCACION .
De qué sirve el arte? ‘
Los cuadros como proposiciones -
» Imdgenes normatives y arte .
Mirada y comprensién ee
(Cémo instruyen las ilustraciones .
* Problemas de auxilio visual -
@ Concentracién en la funcién .
* Responsabilidad total :
ee
Notas ae
Bibliografia . -.
Indice de nombre:
Indice analitica
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PREFACIO
Este libro es un intento, a partir de anteriores estudios sobre el arte, de
Hegar a una més cabal comprensién de la percepcién visual como activi
cognitiva; una inversién, si se puede decir asi, del proceso histérico que con-
dujo en la filosoffa del siglo xvi desde la aisthesis a la estética, desde la ex-
periencia sensorial en general a las artes en particular.
Mis experiencias anteriores me habian ensefiado que Ja actividad artistica
es una forma de razonamiento en la que percibir y pensar son actos que st
encuentran indivisiblemente entremezclados. Me vi abocado a afirmar que una
persona que pinta, escribe, compone o danza, piensa con sus sentided Esta
unién de percepcién y pensamiento resulté no ser algo meramente
de las artes. El examen de lo que se sabe de la percepcidn y, especialmente,
de Ia visién, me hizo advertir que los notables mecanismos por los cuales
los sentidos comprenden el medio son casi idénticos a las operaciones que
describe 1s psicologia del pensar. E inversamente, abundaban las pruebas de
que el pensamiento verdaderamente productivo, en cualquiera de las areas
de la cognicién, tiene lugar en el reino de la imagineria, Esta similitud entre
el papel que le cabe s la mente en las artes y el que le cabe en los otros do-
minios sugiere la posibilidad de colocarse cn una nueva perspectiva tespecto
de la queja, de tan antigua data, sobre cl aislamiento y el abandono a que
se condenan las artes en la sociedad y Ia educacién. Quizds el verdadero pro-
blema era més fundamental: la escisién entre sensacién y pensamiento, que
fue causa de tanta enfermedad empobrecedora en ¢l hombre moderno.
No habia modo de abordar un problema tan vasto sin embarcarse, de-
jando de lado toda precaucién, en numerosas ramas de Ia psicologia y la filo-
soffa,-las artes y las ciencias. Era necesaria una perspectiva general, una-con-
frontacién exploradora, que exigia idealmente competencia profesional en to-
dos estos campos del conocimiento. Pero la espera del ideal significaba el
abandono de la urgente tarea. Emprenderla significaba levarla a cabo de ma-
nera incompleta. No podia tener esperanzas de examinar todo el material
pertinente, ni siguicra de estar seguro de que descubrirfa las prucbas mis
reveladoras en ninguno de los dominios considerades por separado. Afortu-
_—nadamente, como el problema venia cautivindome oscuramente desde hacia
warins décadas, tenia a esta altura acumulada gran cantidad de referencias a
partir de las cuales era posible empezar. Con algo de la suerte del princi-
piante, podia esperar un planteamiento bastante acabado de mi punto de
vista.
Es propio de semejante empresa hallar conexiones donde muchos aprecian
diferencias. Entre los que cultivan los sentidos —especialmente entre los
artistas— no son pocos los que Iegaron a desconfiar del razonamiento como
‘si se tratara de un cnemigo o, en el mejor de los casos, un forastero, y los
que ejercen el pensamiento tedrico se complacen en pensar que sus operacio-
nes se sittian mds alli de los sentidos. Por tanto, smbos grupos consideran la
reunién de sentido y razén con desconfianza. No puedo ceincidir con Ia opi-
nién segiin la cual las artes deben mantenerse apartadas en un recinto sa-
grado, imbuidas de sus propios fines, leyes y procedimientos. Estoy conyen-
ido mis bien de que el arte no puede cxistir cn lugar alguno a no ser que
sea una propiedad de todo lo perceptible) Debo también resignarme a que
muchos experimentalistas se sientan incémodos ante la idea de que el pen-
samiento productive ignore las lineas divisorias entre lo estético y lo cientt
. Pero esto seré un supuesto de lo que sigue.
Si afirma uno que el pensamiento productivo en la filosoffa o la ciencia
consiste en la elaboracién de imigenes, puede que parezca que se adhicre
ingenuamente a los primitives albores del razonamiento humano, cuando las
teorias se derivaban de la forma sensorial de lo que se percibfa o imaginaba.
Pero aunque puede haber una diferencia de principio entre esas tempranas
exploraciones de la naturaleza y las técnicas de procesamiento de datos de
nuestro tiempo, quizis esta diferencia no sea pertinente respecto de las cru-
ciales operaciones mentales del descubrimiento y Ja invencién.
Al otto lado de Ia Ifnea divisoria, la afirmacién de que el arte es un
instrumento del razonamiento, dificilmente convencerd a quicnes lo utilicen
como medio para apartarse del orden racional y del encaramiento de los
problemas. Por lo tanto diré, desde el punto de partida, que este libro se cen-
tra en los aspectos verdaderamente creativos de la mente y apenas tiene nada
que decir sobre otros usos a que se destinan los instrumentos del arte y la
ciencia, legitima ¢ inevitablemente, en talleres, estudios o laboratorios.
Es necesario considerar cl pensamiento perceptual en general. No obs-
tante, me he limitado en este libro al sentido de la vista, que es el drgano
mis eficaz de la, cognicién humana y ¢l que mejor conozco. Exdmenes més
compleros deberin tratar las potencialidades y debilidades especificas de las
‘otras modalidades sensoriales y la intima cooperacién entre todos los senti~
dos, Un tratamiento semejante del tema, mas cabal, mostrard también en
qué amp
medida los seres humanos y los animales exploran y comprenden ,
por Ja accién y el manipuleo antes que por Ja contemplacién, que es, des-
pués de todo, un fenémeno muy poco frecuente. )
En los capftulos que tratan sobre la psicologia general de la percepciéa,
sélo me rehero brevemente a los hechos que se exponen con mis deteni-
miento en Arte y percepcién visual. Unos cuantes ensayos anteriores, Teun
dos recientemente en Hacia una psicologia del arte, sirvieron en cierto modo
de fundamento a la presente obra, en especial los que tratan sobre la abstrac-
cién perceptual, el lenguaje abstracto, los simbolos de interaccién y El mito
del cordero que bata.
Una subvencién procedente del Arts and Humanities Program of the,
United States Office of Education para evar a cabo un estudio de Ia influen-
da de los factores visuales en la formacién del concepto, me permitié reali-
zar la investig bibliogrifica sobre cuya base surgié el presente estudio.
‘A-una colega psicéloga, la doctora Alice B. Sheldon, de la George Washington
University, le estoy més agradecide de lo que nadie tendria que estarlo a un
amigo y colega. La doctora Sheldon examind cada una de mis muchas y a
menudo largas oraciones, comprobé algunos hechos, mejoré Ja estructura y 16-
gica y le dio énimos al autor con su fe en el logro definitivo de lo que ema
naba de sus esfucrzos. Puede que si el lector tropieza, sea porque no fue
aceptada su sugerencia. A
‘Como dije, desearia que las-afitmaciones teéricas de este libro estuvieran
més plenamente documentadas. Lamento més todavia que el libro quede en
tun plano tan tedrico. Si su tesis es sBlida, tiene consecuencias tangibles, par-
ticularmente para la educacién artistica y cientifica. Pero la exposicién mas
completa de estas aplicaciones pricticas hubiera significado extender la fina-
lidad del libro mas alld de toda proporcién. Sélo puedo decir que el ruido
del aula y el Iaboratorio.y el olor del estudio, apenas perceptibles cn estas
paginas, no son ajenos al cspiritu del autor ni al tema que intenta tratar.
R. AL
Harvard University
Carpenter Center for the Visual Arts
Cambridge, Massachusetts
13interminable especticulo de detalles siempre renovados nos estim w
no nos suministraria informacién alguna. Nada que podamos aprender
algo individual tiene utilidad a no ser que hallemos gencralidad en lo
ticular.
Es claro que en ese caso la mente, para enfrentarse con el mundo, >
que llenar dos funciones. Debe recoger informacién y debe luego procesarla. -
Las dos funciones se encuentran nctamente separadas en teoriag pero, lo
estdn también en la préctica? ¢Dividen la secuencia del proceso en dominios —
mutuamente excluyentes como Io hacen Jas funciones del lefiador, en aserra-
dor y carpintero, o las del gusano de seda, en tejedor y sastre? Una divisién
del trabajo tan juiciosa permitirfa la facil comprensién de las actividades de
la mente. O asf lo parece al menos.
‘En tealidad, como tendré ocasién de mostrar, la colaboracién entre
percepcién y e! pensamiento en la cognicién resultaria incomprensible si tal
division existicra. Mostraré que s6lo porque la percepcidn capta tipos de co-
sas, esto es, conceptos, puede el material conceptual utilizarse pata el pensa- :
miento; ¢, inversamente, que a no ser que el caudal sensorial permanezca pre- ‘
sente, la mente no tiene con qué pensar.
La percepcién excluida del pensamiento
‘No obstante, nos embaraza una filosofia popular que insiste en esa divi-
sidn, No es que nadie niegue Ia necesidad del material sensorial en bruto.
‘Los fildésofos sensualistas nos recordaron con lucidez que nada hay en el inte-
Jecto que no haya estado antes en los sentidos. Sin embargo, incluso ellos
ootonsideraron la recoleccién de dates perceptuales como un trabajo no espe-
tislizado, indispensable pero inferior. La tarea de crear conceptos, acumular
sonocimiento, relacionar, separar ¢ inferir se reservaba para las «mis altas»
funciones cognoscitivas de la mente, que sélo podian desempefar su labor
abandonando toda particularidad perceptible. A partir de los filésofos me-
dievales, como Duns Scoto, los racionalistas de los siglos xvi y xviii deri-
varon Ia nocién de que los mensajes de los sentidos eran confusos ¢ indis-
fintos y que, para clarificarlos, era necesaria la intervencién del razonamiento.
Alexander Baumgarten, quien le dio a la nueva disciplina de la estética su
hombre afirmando que la percepcién, como el razonamiento, podia alcanzar
lun estado de perfeccidn, siguié no obstante, lo que no deja de ser indnico, la
tradicién segin la cual Ia percepcién se considera el inferior entre los dos
poderes cognitivos por carecer supuestamente de Ia distincién, que slo pro-
viene de Ja superior facultad del razonamiento.
Esta concepcién-no se limitaba a la teoria de la psicologia. Recibia apoyo
¥ aplicacién en Ia tradicional exclusién de las bellas artes de las Artes Libera-
les. Las Artes Liberales, asi lamadas porque eran las tinicas dignas de la
actividad de un hombre libre, tenian por objeto el lenguaje y la matemé-
tica, Las artes de las palabras eran especificamente la gramética, la dialéctica
y la retdrica; la aritmética, la geometria, la astronomia y la musica, se basa-
ban en la matematica. La pintura y la escultura se contaban entre Jas artes
mecdnicas, que requerfan trabajo y artesania. La alta estima en gue se tenfa
Ia mésica y ol desdén por las bellas artes provenian, por supuesto, de Platén,
quien en su Repriblica habia recomendado la misica para la educacién de los
héroes porque hacia que los seres humanos patticiparan del orden matemé-
tico y la armonia del cosmos, situados mds alld del alcance de los sentidos;
mientras que las artes, y en particular la pintura, se trataban con precaucién
porque intensificaban la dependencia del hombre respecto de las imagenes
ilusorias.
Hoy esté presente todavia entre nosotros la nociva discriminacién entre
percepcién y pensamiento. Hallaremos ejemplos de ello en la filosofia y la
psicologia. Todo nuestro sistema educativo sigue basado en el estudio de
Tas palabras y los mimeros. En los jardines de infancia, es cierto, nuestros
nifos aprenden viendo y manipulando formas hermosas e inventan las su-
‘yes propias en papel o arcilla pensando a través de la percepcién. Pero ya
en el primer grado de la escuela primaria los sentidos comienzan a perder
status educacional. Cada ver mds, las artes se consideran un adiestramiento
en artesanfas agradables, un entretenimiento y una distensién mental. Al sub-
Tayar més enfaticamente las disciplinas dominantes ¢l estudio de las pala-
‘bras y los ntimeros, su parentesco con las artes queda mas oscurecido y las
artes se reducen a un complemento deseable; cada vez pueden sustraerse me-
nos horas semanales del estudio consagrado a las materias que, segin la opi-
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nién de todo el mundo, son las que verdaderamente interesan. Cuando Ilega
Ia época en que la competencia para lograr un puesto en la universidad se agu-
diva, pocas son las escuelas de ensefianza media que insistan en reservarles «
Jas artes el tiempo necesario para que su prictica resulte-froctifera en alguna
medida. Menos ain son las instituciones en que el interés por las artes. se
justifique conscientemente advirtiendo que contribuyen de manera indispen-
sable al desarrollo de un ser humano dotado de razén ¢ imaginacién. Este
‘oscurecimiento educative se prolonga en Ia ensefianza superior, en la que se
considera al estudiante de arte empefiado en una carrera separada e inferior
intelectualmente, aunque se alienta a cualquier major* que centra sus estu-
dios en algan dominio scadémico que goza de mayor reputacién a que «se
recree saludablemente» en el taller de arte durante: algunas de sus horas li-
bres. Las artes destinadas al bachelor** y al master** no comprenden si-
quiera la ejercitacién creativa de ojos y manos como componente reconocido
de la educacién superior.
Las artes se descuidan porque se basan en Ja percepcién, y la pertep-
cién se desdefia porque, segiin se supone, no incluye al pensamiento. De
cho, los educadores y los administradores no pueden justificar concederles a
Jas artes una posicién de importancia en el curriculum, a no ser que com-
prendan que son los mis poderosos medios para fortalecer el componente
perceptual sin el cual el pensamienta productivo es imposible en cualquier
campo de actividad. El descuido del arte es sdlo el sintoma més tangible de la
difundida inaccién de los sentidos en todo dominio del estudio académico.
Lo que mis se necesita no es estética o manuales esotéricos de ion
artistica, sino una argumentacién més convincente cn favor del pensamiento
visual en general, Una vez que comprendamos en teoria la perturbadora esci-
sidn que entorpece cl adiestramiento del poder de razonamiento, podriamos
tratar de curarla en la prictica.
Los historiadores pueden decirnos cémo se origindé esta curiosa distin-
cién y como persistié a través de las épocas. En el aspecto hebreo de nuestra
tradicién, la historia de una prolongada hostilidad contra las imégenes gra-
badas comienza con la destruccién de una pieza escultérica, la del becerro’
de oro que Moisés hizo arder, reducir a polvo y esparcir por las aguas para
que los hijos de Israel la bebieran, Seguir todo el episodio en este libro sig-
nificaria reescribir la mayor parte de la historia de Ja filosofia europea. Me
limitaré a unos pocos ejemplos de cémo el problema se reflejé en los escritos
de algunos pensadores griegos.
~ fstudamte qo eange especial en algin tema académico, a ls vex que la
izacidn
** Grados universitarios sucesives que preceden inmediatamente al philosophy doctor,
© doctorado, (T.]
17En las primeras etapas de elaboracién intelectual, la mente humana tien-
"de a considerar Jos fenémenos psicolégicas como cosas o acantecimientos fe
sicos, De esta forma, los primeros pensadores localizaron 1a escisién de In que
, sino en el mundo cect SE ae
fa una diferencia de principio entre el reino de los ciclos y la existencia
ee Ja Tierra. El ie de ies estrellas era permanente y predecible en Ia
‘recurrencia —sujeta a leyes— de lo Mismo. Cuerpos de forma simple rota-
ban a lo largo de senderos geométricamente perfectos. Era un mundo gober-
‘nado por razones numéricas bisicas, Sin embargo, el mundo sublunar, en el
que habitan los mortales, era el desordenado escenario de cambios imprede-
cibles. ¢Era la pureza de las formas y la confiabilidad de los acontecimien-
tos observados en astronomia y matemiticas lo que hizo que las pitagdricos:
concibieran una dicotomia entre el mundo celeste y ¢l mundo terrestre? ¢Es-
taban todavia influidos por la concepcién, universal en el pensamiento pri-
mitiyo, segiin Ia cual los acontecimientos de la naturaleza y la existencia hu-
mana son gobemados por causas individuales m4s que por leyes generales?
_ Pero los filésofos griegos de! siglo v1 no eran primitives y en su astronomia
"era evidente cl concepto de orden sujeto a leyes.
Be Terpoce puede decirse que ¢l mundo de los sentidos se presente ine-
vitablemente como un especticulo de desorden ¢ irracionalidad. Por ejem-
‘plo, los pensadores chinos de la escuela taoista y del yin-yang, aproximada-
“mente en la misma época y quizés en una etapa cultural similar, veian el
mundo de los sentidos totalmente pee por el juego mere ae
fuerzas césmicas, que regian las estrellas y las estaciones tanto como
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