Día quince sin tocar un asqueroso (antes amado) cigarro. Ya no se me antoja tanto y en ocasiones me gustaría volver a agarrar uno, ver las volutas de humo que se desvanecen con el viento... pero luego recuerdo que es un vicio miserable y se me pasa.
Aparte ya están bien caros, como 105 pesos mexicanos.

