Mañana empezará aquí una nueva edición del Noviembre hermético, y van nueve. Como ya comenté en su momento, para esta edición vamos a buscar el más difícil todavía y se van a presentar aprendices creados al alimón entre este blog y La Leprosería Tytalus, web auspiciada por ese titán hermético que es Kuni Mizomura. Presentaremos los personajes por tramos de cinco años, indicando qué hacen en cada estación de cada uno de esos años, de manera que el blog que empiece un personaje también lo terminará, y entre medias el otro blog hará la sección central de cinco años de aprendizaje hermético.
Voy a aprovechar este prólogo para comentar algunas cuestiones tanto formales como de fondo respecto a las entradas que vais a ver en los dos blogs durante los próximos treinta días. Para empezar, puede que haya algunas diferencias menores en la forma de expresar la información mecánica en cada blog. Hago hincapié en «menores», ya que en ningún caso debería impedir hacer el seguimiento del aprendizaje de cada personaje. En mi caso, por comodidad he etiquetado la primera estación del año como primavera y la cuarta como invierno, aunque luego no siempre coincida exactamente ni con el clima ni con la descripción de lo que se dice en el texto ni con las acepciones herméticas de esos términos. En los aprendices que he creado yo, repetiré la ficha de personaje al final de cada año, intentando destacar los principales cambios que se han producido respecto al año anterior. Si el formato resulta muy confuso o repetitivo, dejad algún comentario por aquí e intentaré simplificarlo, pero he preferido repetir mucho la información antes que darla por asumida y propiciar posibles confusiones.
Por lo demás, se han seguido las reglas de aprendizaje que aparecen en el manual Apprentices, de manera que, aunque no es imprescindible para disfrutar de las entradas, no está de más echarle un vistazo a sus primeras páginas para entender algunos términos usados con regularidad. De allí proceden también algunas Virtudes y Defectos para personajes jóvenes, así como el concepto de Virtudes y Defectos «heredados», es decir, que el personaje tiene latentes pero que no están activos en sus primeros años, aunque se desarrollarán tarde o temprano a lo largo de su aprendizaje.
Es bastante probable que ninguno de los aprendices publicados durante este mes se ajuste perfectamente a las cifras que propone el manual básico de Ars Magica para un magus que acaba de completar su aprendizaje, pero uno de los objetivos de esta iniciativa es precisamente ese: ver cómo sería un magus realmente avanzado estación por estación, de forma realista. Hago hincapié en lo de «de forma realista»: todos sabemos que si un aprendiz se pasara las cuatro estaciones de sus quince años de aprendizaje estudiando, leyendo y aprendiendo, saldría con unas puntuaciones disparadas (y disparatadas) en relación a lo que se propone en el manual básico. Pero también todos sabemos que un aprendiz no tiene esa libertad, y que más allá de la estación por año que tiene garantizada por el Código Hermético, el resto es totalmente impredecible. Habrá quien tenga más o menos suerte, más o menos libertad, pero ya os aviso de que lo de las cuatro estaciones haciendo lo que les dé la real gana no va a ocurrir (casi) nunca.
Aun así, como decía, habrá desviaciones respecto a las cifras propuestas por el básico. Algunas de esas desviaciones se solventan mediante las habituales Virtudes que dan experiencia adicional (Guerrero, Instruido, etc.), pero aun en los casos en los que eso no es posible, mientras la desviación no sea muy elevada lo he dejado sin ajustar. Tenedlo en cuenta si os ponéis a computar experiencia total de los personajes.
En relación a esos aprendizajes «realistas», comentar también que vais a encontrar mucha disparidad de extensión en las descripciones. Habrá años en los que se mencionarán simplemente las cuatro actividades principales del personaje en unas pocas líneas, pero no hemos olvidado que los aprendices son personajes y, como tales, también viven aventuras. Cuando estas entran en juego, nos hemos explayado un poco más con la narrativa y el detalle, de nuevo, en un intento por crear personajes como los que podrían aparecer en nuestras sagas. Algunas de las descripciones han acabado siendo un poco larguitas, así que tened al lado una taza de café (o una buena almohada) para afrontar según qué entradas…
Y creo que, como prólogo, esto es más que suficiente. Tanto cierto Tytalus como yo hemos afrontado el reto con mucha ilusión y ganas, esperamos que a la comunidad hermética hispanoparlante le guste. Y recordad, estamos abiertos a colaboraciones externas, por supuesto.
Lo dicho, mañana empezamos. ¿A que no sabéis de qué Casa será el primer aprendiz que asome por aquí? Hagan apuestas…



