Este relato fue el primero que escribí para crear el trasfondo de la nueva Meredith en la Campaña de Tiranía de Dragones que jugamos en el canal de Pifia Descomunal. Si estáis viendo la campaña, no habéis llegado al capítulo 7 y no queréis leer Spoilers del personaje os recomiendo no leerlo.
Me hace especial ilusión porque he reescrito después de muchos años al personaje de rol que más me ha gustado interpretar en todo el tiempo que llevo jugando. Y los cambios que ha recibido solo la hacen mucho más interesante. ¡Espero que os guste!
Meredith nunca había dejado de soñar. Soñó con ser princesa y vivir una bella historia de amor. Soñó con ser la gran chef de todo Faerun. Soñó con ser caballero y proteger a príncipes. Soñó con ser jinete de dragón y recorrer el mundo entero desde los cielos. Soñó con ser aventurera, salvando pueblos y países. Soñaba y soñaba a través de los libros que leía y cada semana parecía haber un nuevo deseo.
Compartía todos sus anhelos con su madre, Numa Aylish. Ella siempre le recordaba que todos sus sueños eran pequeños en comparación con el gran destino que Tiamat tenía para ella.
“Serás mucho más que una princesa y todos los príncipes del reino caerán rendidos a tus pies.”
“Serás mucho más que una chef, todos los chefs querrán impresionarte con sus platos.”
“Serás mucho más que un caballero, serás la caballero de una diosa.”
“Serás mucho más que una jinete de dragón y no solo podrás recorrer el mundo si no dominarlo.”
“Serás mucho más que una aventurera y los aventureros de poca monta temerán tu nombre.”
El tiempo fue pasando y los sueños de la niña seguían sin cumplirse. Había aprendido a luchar, había aprendido historia, había aprendido sobre los dioses. Había aprendido sobre un mundo, según su madre corrupto, que ella no podía descubrir.
Durante un tiempo se resignó a que lo único que podía vivir del mundo exterior eran las historias y los regalos que Valamer le traía de fuera. Él le mostró un Faerun mucho más maravilloso que el que su madre le contaba. Respondía a sus preguntas con extraordinaria paciencia para un dragón rojo e hizo mucho más grande su sueño de ser jinete de dragón si ella podía montar en su lomo.
Sin embargo, esa época de calma terminó cuando su madre, ilusionada, le informó que quedaba poco tiempo para que llegase el momento de cumplir su sino.
A partir de entonces, y con el destino como una cuenta atrás, Meredith comenzó a hacerse preguntas: ¿Qué había elegido por sí misma?, ¿Qué experiencias había vivido?, ¿Deseaba cumplir el destino que la ligaba a la diosa Tiamat?, ¿Cuáles eran sus verdaderos sueños?
Meredith descubrió que no quería ser princesa, ni chef, ni caballero, ni jinete, ni aventurera. Tal vez quería ser todas esas cosas a la vez o ninguna. Tal vez quería cumplir su destino con la diosa de las cinco cabezas de dragón o tal vez no. No sabía que deseaba ser pero sí sabía que para descubrirlo debía cumplir su verdadero sueño, aquel del que nacieron todos los demás: Vivir
Tomó una decisión: la de vivir y la de elegir.
Se sintió la más vil de las traidoras con quienes más amaba.
Y deseó, antes de marcharse, que pudieran perdonarla.
