Semillas de Partida: Alfas, la trilogía de Patricia García-Rojo por Abie y Carmen

Semillas de Partida: Alfas, la trilogía de Patricia García-Rojo por Abie y Carmen

Una tarde a finales de marzo vi un libro en la principal librería de mi ciudad que me cautivó por completo. Tenía un dibujo precioso en la portada que me recordaba a mi personaje de D&D y una de sus parejas, además de una sinopsis que me transmitía que sería una de esas novelas juveniles que me engancharían por completo. En ese primer momento salí de la tienda huyendo de ese impulso de comprarlo… Diez minutos después volví de nuevo para hacerme con un ejemplar de El asesino de alfas y se convirtió en una de las novelas que más he disfrutado en mucho tiempo.

Cuando leí la novela mi mente no paraba de pensar que el mundo que presentaba la autora era ideal para llevar partidas de rol. Es por ello que en este artículo tanto Carmen como yo vamos a presentar diferentes semillas para jugar en la ambientación de la trilogía de Alfas de Patricia García-Rojo. Pero, antes de ello, ¿de qué van estas novelas?

Los perceptores son personas que tienen uno de los cinco sentidos desarrollados al máximo, pero los Alfas disfrutan de un control total sobre sus percepciones. Estos llegan a tener una visión que les permite atravesar paredes, un olfato y un oído que los hace percibir a sus enemigos a kilómetros de distancia, y un gusto que los convierte en excelentes envenenadores, los Alfas son lo perceptores más poderosos y, por eso, reclaman a los más débiles para formar sus familias y mover los hilos del mundo de los humanos como si fueran simples marionetas. 

En estas posibles partidas nos meteremos en la piel de perceptores o de alfas viviendo las intrigas de las familias, intentando sobrevivir de estas o huyendo de las mismas. 

PD: Ni que decir que tanto Carmen como yo recomendamos muchísimo esta trilogía juvenil. Si no tenéis nada que leer deciros que es una joya adictiva. 

UNA UNIÓN ENTRE FAMILIAS DE PERCEPTORES

En ocasiones, algunas familias de perceptores se unen a través de matrimonios para hacerse más fuertes y conseguir más influencia. En estos enlaces una de las partes, la considerada la más débil, pierde su apellido para obtener el de la otra familia. En este tipo de partidas los personajes deberán buscar conseguir que se realice una boda entre perceptores ya sea por amor o por conveniencia o evitarla para no perder su vieja identidad. ¿Triunfará el amor o la conveniencia?

Dos conocidas familias de perceptores del País Vasco van a unir sus apellidos a través de una boda. Estas son la Barragán y la Pastor. Arantxa Pastor va a casarse con Javier Barragán y parece que la pareja se encuentra muy enamorada. La mayoría de los miembros de las familias se encuentran entusiasmados con el enlace… pero vosotros no. Sois miembros de la familia Barragán y algo en este intenso amor no os huele nada bien. Os habéis unido para investigar a la cabeza de los Pastor, Arantxa, descubrir sus secretos y evitar esta boda. Sin embargo, investigar a un alfa sin que este os descubra suele ser una misión CASI imposible. 

INVESTIGACIONES EN LA CÁMARA DEL MONARCA 

La cámara del monarca es aquel lugar donde se encuentran los mayores alfas del país sirviendo a aquel que es el más poderoso. En este tipo de partidas los personajes sirven a esta gran influencia y le ayudan e investigan todas las posibles amenazas que existan. Vuestros personajes pueden ser desde miembros asentados de la cámara que investigan una posible amenaza hasta aprendices de la cámara que quieren hacerse un hueco entre los mejores Alfas del país. 

Lleváis casi un año siendo aprendices de la cámara del monarca. Hace poco en la biblioteca observasteis una actitud muy rara de Arturo Castro, el cual parecía llevarse uno de los manuales de su sagrada biblioteca con extraño secretismo. Aunque tal vez la curiosidad mate al gato o, en este caso, a nuestros aprendices, habéis decidido investigar aquello que esconde el Alfa. Si lográis descubrirlo sin que él os descubra seguro que demostrareis que sois aptos para pertenecer a la Cámara del Monarca. 

NUEVO DESTINO: LA COSTA AZUL

Los Alderton son una importante familia de perceptores inglesa que veranea en Marbella desde hace años. Sin embargo, los recientes acontecimientos han hecho que cambien la Costa del Sol por la Costa Azul y a los Galán por los Valois.

Las vacaciones en Niza no van a ser tan apacibles como esperaba tu familia. Están desapareciendo textos relacionados con el reclamo secreto por toda Europa y los Valois se han puesto sospechosamente nerviosos. ¿Qué esconden tus anfitriones franceses? ¿Será verdad que existe ese reclamo?

EL SECRETO DE MI JEFE

Becario: persona que vive malvive explotada por la empresa y puteada por sus superiores; persona que hace desde el café y las fotocopias hasta los trabajos más complejos que el superior pasa de hacer; persona que siempre tiene la culpa de los errores en los proyectos; yo.

Sí, yo soy el becario, el último mono y tras cuatro meses trabajando en REDTECH puedo aseguraros que por muy indie que fueran sus primeros videojuegos, ahora no es más que otra maldita empresa que se aprovecha de sus trabajadores.

Estaba dispuesto a entregar mi renuncia, de hecho, me quedé con la mano en el pomo de la puerta.

—Ese nuevo becario no vale para nada —escuché que decía el señor García, mi jefe de sección—. Deberíamos despedirlo, le dije mil veces que corrigiera esta parte y…

—CÁLLATE. Debería despedirte a ti, pero claro, tu papi es alguien con dinero. Me das asco. Aprovechándote de los becarios, se han ido ya tres por tu culpa y no quiero tener que contratar a ninguno más, pedazo de mierda. Los humanos como tú sois lo peor.

Cuando el jefe —bueno, jefazo— dejó de hablar, se hizo un silencio sepulcral. Conocía bien al señor García, esperaba que le contestase muy ofendido negando las acusaciones como había hecho tantas otras veces. Pero se quedó callado.

El jefazo resopló y por la puerta entreabierta pude ver cómo se aflojaba la corbata y se tiraba en el mullido sillón de su despacho mientras el señor García lo contemplaba sin abrir ni siquiera la boca, con expresión de terror. Tras cinco minutos de silencio en los que contuve el aliento, Eric, el jefazo, se levantó, se recolocó la corbata y habló con voz mucho más serena:

—Olvida todo eso. A partir de ahora harás siempre tu trabajo, aunque sea una mierda. No vuelvas a tratar mal al becario, ¿entendido?

El señor García asintió.

—Márchate.

Antes de que pudieran verme me escabullí del lugar, pero desde entonces he empezado a notar cosas extrañas en Eric, como si tuviera superpoderes. ¿Me estaré volviendo loco?

Tu jefe actúa un poco extraño y decides investigar. Descubres que se rodea de otras personas con un aura similar y tu mente empieza a formular distintas teorías, cada cual más loca (vampiros, mutantes, alienígenas). ¿Qué pasará cuando descubra que estás metiendo tus narices en sus asuntos? ¿Te hará olvidarlo todo? ¿Te matará? ¿O te confesará su secreto?

Una historia a cuatro manos

Una historia a cuatro manos

Con la partida de Harry Potter Victoriana y el grupo de Discord que se formó a través de ella descubrí el rol escrito. Por desgracia, apenas tuve tiempo para que Nadine viviera grandes escenas con las HP-sonas que se habían creado las miembros y, en general, solo me dediqué a leer aquellas historias que se creaban entre cuatro, seis o doce manos. 

Sin embargo, en Jazz and Despair (Vampiro 5º edición) y Anshin Ritsumei (Leyenda de los Cinco Anillos) compartí algún que otro texto con mis compañeras donde se desarrolló un poco más la personalidad de los personajes y cómo se relacionaban entre ellos. 

Este tipo de relatos entre dos o más de los personajes de una partida de rol suceden antes, durante o después de las propias partidas. En estos podemos encontrar el momento de cómo dos  personajes se conocieron, como vivieron un fugaz primer amor o la noche en vela que pasó un grupo antes de una gran batalla y que no se pudo rolear en mesa. 

Si tenéis tiempo y vuestra mesa, o algunas de las personas de vuestra mesa, se quieren unir a algo así es algo que recomiendo y puede ser realmente enriquecedor. Puede dar lugar a descubrir nuevas cosas de vuestros propios personajes o el de tus compañeros de mesa. También puede dar lugar a conocer mejor las relaciones que existen entre ambos y crear así una mayor profundidad en ellas. 

A continuación os dejo un relato que escribí  con mi compañera de L5A, Miriam, de nuestros personajes cuando eran niñas. Esto es porque ambas pjs son primas y siempre han hecho muchas trastadas juntas:


Aventuras, juegos y posibles trastadas

A Risa le gustaban las visitas de su prima Seiko. Disfrutaba de cómo siempre llegaba con una cara muy seria para terminar sonriendo ampliamente, de cómo le enseñaba juegos lejanos y de cómo parecía disfrutar de las extrañas bromas de la niña. En estos momentos la joven Shinjo tenía 9 años y, como prima mayor que era, debía enseñar a su invitada todo sobre los lugares que había descubierto en los meses que habían pasado desde su anterior visita. 

En esta visita Risa quería enseñarle a Seiko un lago rodeado de flores que había descubierto tras el bosque en una de sus prácticas a caballo junto a su madre. Era el lugar más bonito que había visto en su corta vida y quería compartirlo con su prima. Además, la niña dragón tenía un nuevo juego que enseñarle. No podía esperar a ver como era y a ganarle. 

— ¡Venga, vamos! —decía entusiasmada mientras corría casi sin mirar por un descuidado bosque, lleno de ramas salientes y piedras sueltas. De vez en cuando se giraba para mirar a Kitsuki Seiko mucho más atrás, retándola a que corriera más rápido. Decía comentarios como:— ¡Vamos Seiko! ¡Hasta Kohana va más rápido que tú! Además si no corremos atardecerá y no podré enseñarte ese sitio especial y tú no podrás enseñarme ese juego nuevo que has aprendido.

Ya casi podía ver la luz del resplandeciente lago al final del bosque. 


La niña Dragón había anhelado esta visita durante mucho tiempo. No hizo pregunta alguna de cuándo partirían, pero su padre, conocedor de sus deseos, le comunicó la noticia en cuanto vio que su hija terminó de meditar. Ella por toda respuesta asintió y le sonrió. Apenas llegó a las tierras del Unicornio y cumplió con las formalidades que se le requerían, corrió a ver a Risa y Kohana.

Seiko se encontraba a menudo contemplando a su excéntrica prima, las preguntas se acumulaban en su cerebro: ¿Cómo podía sonreír tanto después de tantos castigos? ¿Se mantendría así con los años? Una parte de ella esperaba que sí, aunque la irritaba y la hiciese poner los ojos en blanco… acababa riendo a carcajadas y uniéndose a ella en sus travesuras. Pero por otra parte, sabía que de mantenerse la actitud de Risa conforme crecieran, posiblemente le traería problemas. Los adultos reaccionaban mal ante sus comentarios siendo pequeña, cuando alcanzase la adultez sería peor.

Los gritos de la Shinjo la trajeron a la realidad. Tanto tiempo anhelando poder venir a ver a sus primas, y se ponía a divagar… la niña frunció el ceño. La distancia entre ambas había crecido más de lo que esperaba, intentó apretar el paso con poco éxito —¡Es fácil reírse de tu adversaria cuando el terreno te favorece! ¡En las tierras del Dragón la cosa cambiará! 


Risa dejó escapar una sonora carcajada ante el comentario de su prima. Era la mejor moviéndose en estos terrenos y seguro que los bosques del dragón tampoco serían nada para ella. Sin embargo no dijo nada y solo lanzó uno de los muchos melocotones que siempre llevaba escondidos en lugares recónditos a su prima. Cualquiera que conociera mínimamente a la niña sabía que compartir una de sus sagradas frutas era una muestra de gran afecto, sin embargo había que tener cuidado con ellas y cogerlas en el aire. No hacerlo sería una terrible ofensa para Risa y un gran moratón para la persona que la hubiera recibido.

Le agradaba Seiko y era claramente notorio. La niña no se escondía ante quienes llamaban su atención o su carácter le agradaba. Veía a su prima aparentando formalidad, pero luego le gustaba divertirse, correr, jugar y descubrir cosas nuevas. Era natural y eso a Risa le gustaba. Paró de lleno a ver el destino al que quería llevarla y llamó a la niña que caminaba detrás a duras penas. 

—¡Prima! —gritó tan fuerte que casi asustaría a Seiko—. Ya hemos llegado, seguro que ningún lugar de las tierras del dragón es tan increíble. 

El lugar ante sus ojos era realmente hermoso. Un prado lleno de flores de todos los colores que decoraban la hierba como pequeñas motas de pintura. Al lado había un gran lago con agua cristalina donde, en los meses de verano (y para Risa en cualquier mes), era realmente placentero bañarse. Se escuchaban los pájaros por la praderas y, de vez en cuando, alguno se posaba cerca del lago a refrescarse. Era un lugar bucólico, como una hermosa pintura que se encontraría en alguna corte. Sin embargo era mucho mejor: poder escuchar, oler, tocar y, en general, sentir. Era bastante claro que este lugar se había convertido en el refugio de Risa. Seiko escucharía reír a la niña que se lanzó rodando por la pradera hasta que la joven dragón dejó de escuchar. ¿Le habría pasado algo?


Seiko se esforzó por correr aún más rápido y asomarse a la pradera por la cual Risa se había lanzado. Resolló, apoyando sus manos en los muslos. El melocotón manchó el ropaje de la niña, quien no se dio cuenta del detalle.

-Risa, no sé como Kohana sigue viva si le das estos sustos a menudo… -pese a la regañina sonrió y se lanzó ella también mientras reía a carcajadas.

Se detuvo junto a Risa y observó a su alrededor. Su prima no mentía, incluso un kami podría sentir envidia de la belleza que desprendía ese lugar. El lago invitaba a sumergirse en sus aguas centelleantes y descubrir qué plantas se ocultaban en su fondo, qué especies habían encontrado allí su hogar… . Si hubiese estado sola, probablemente se hubiese puesto a cantar algo acompañada de los pájaros. Pero quería que ambas disfrutasen del tiempo que tenían.

-Shinjo Risa, del Clan Unicornio… -imitó el tono serio y aburrido del vasallo de la familia de su prima, encargado del cuidado de ambas- ¿nadamos, jugamos o me cuentas qué has estado haciendo estos meses?


Risa casi saltó encima de su prima entre carcajadas cuando comenzó a imitar a Taniyuki, uno de los vasallos de su madre y uno de los sirvientes más pesados que podían existir. Pero cuando vio el kimono de Seiko manchado por el melocotón que le había lanzado se sorprendió, pensaba que su prima lo cogería seguro en el aire. No dudó en decir lo primero que se le pasó por la cabeza:

—¡Seiko! No has cogido el melocotón— Risa se veía casi ofendida porque su prima hubiera desperdiciado el mayor manjar de la existencia—. Eres casi tan torpe como Kohana.

Sin embargo, el enfado de la niña duró poco, ya que recordó que su prima debía enseñarle un nuevo juego que había descubierto en los últimos meses. Casi tiró de ella para llevarla a la parte del prado más cercana al lago, si quisieran las dos niñas podrían mojar sus pies mientras una agradable brisa les rozaba. Risa se sentó rápidamente en la hierba y tendió la mano a su prima ya que había descubierto lo torpe que era. 

—Tengo muchas ganas de que juguemos a ese juego del que me has estado hablando —le sacó la lengua de forma divertida y soltó la frase que sabía que motivaría a su prima a darlo todo—. Seguro que te ganaré. 


Seiko sonrió de lado, viendo las intenciones de Risa detrás de ese comentario, aún así, notó sus ganas de competir y ganar… .-¿Cómo vas a ganar si aún no sabes ni jugar?

Aceptó la mano que le tendía y se sentó en seiza, imitando a la perfección la postura que su abuela, Kitsuki Shiori, le había obligado a practicar y mantener durante horas en sus enseñanzas en el dojo.

-Este juego me lo ha enseñado mi padre hace un par de semanas. Lo descubrió durante uno de sus viajes a las tierras Grulla, y me lo trajo como regalo -reprimió una sonrisa de felicidad, no había nada que hiciese más feliz a la niña que los obsequios que su padre le traía tras sus viajes- Se llama Uta-garuta, aunque todo el mundo lo conoce como Karuta. Se trata de memorizar las parejas de cartas. Una jugadora leerá un poema y la otra buscará su pareja. Contra antes se memoricen los poemas, antes se podrá coger la pareja que le corresponde a cada poema. Hay dos barajas de 100 cartas. Unas de ellas están numeradas, poseen dibujos y tienen escrito un poema completo, así como el nombre de su autor; esta es llamada baraja de cartas yomifuda. La otra es la baraja de cartas torifuda. Esta posee las dos últimas frases de esos mismos poemas y no está numerada. ¿Alguna duda?


El rostro de Risa solo reflejaba agudeza ante la explicación de Seiko y una confianza en sí misma que era demoledora. Se había sentado con las piernas hacia un lado, rompiendo completamente con la formalidad que mostraba su prima y miraba el juego con una atención extraña de ver en la muchacha. La realidad es que Risa estaba memorizando cada palabra e imagen que se le presentaba de aquel juego. 

—Ninguna duda.—Respondió con ese orgullo divertido. Realmente a Risa no le importaba ganar o perder, aunque confiaba muchísimo en su cabeza, pero mostraba atención y una fuerte motivación ya que quería que su rival lo diese todo. Un juego donde una de las partes no se implicara todo lo que pudiera no era divertido.—Entonces, ¿Quién empieza a leer? 


-Empezaré yo.- Barajó las cartas rápidamente y las colocó ordenadamente sobre la hierba, comprobando primero la humedad para no estropear las cartas. Cogió la primera carta y leyó en voz alta- Al sentirme enfermo durante el viaje

…Mis sueños vagaron sobre un campo de hierba seca…

El prado fue un testigo cómplice de la concentración que ambas le dedicaron al juego. El lugar cambió sus colores sin que Seiko se diese cuenta a penas de ello. Al principio, las primeras rondas fueron a su favor… hasta que Risa le cogió al truco al juego. Ahora no había quién la abatiera. Por un lado le gustaba, era una digna adversaria, tenían semanas por delante para jugar y eso significaba que, cuando le ganase, habría mejorado mucho. No obstante, por otro lado… a regañadientes tuvo que admitir para sí misma que perder la frustraba, más de lo que quería reconocer. No era mala perdedora, nunca gritaba ni ponía mala cara, felicitaba a su rival y disfrutaba de la partida. Solo que la disfrutaba más cuando ella era quién iba ganando.


Risa observó con atención las acciones de su prima en esas primeras rondas del juego. No esperaba ganar las primeras batallas pero, como su madre le había dicho en un pasado, lo importante era ganar la guerra. Tras varias rondas perdidas empezó a entender cómo funcionaba y empezó a jugar con una rapidez inusual, declarándose vencedora de todas las rondas que siguieron. Cuando terminaron Risa soltó una carcajada alegre, pero cuando vio la cara de Seiko, la cual no disfrutada una derrota decidió cambiar su gesto a una sonrisa divertida y con un:

—Pierdas o no, podrás comer melocotones esta noche. Y si quieres puedo guardar el secreto de tu derrota.—guiñó juguetona. Se veía claramente que a Risa le daba igual perder o ganar, pero que no podía evitar hacer bromas sobre la derrota de su prima. 

Cuando alzó la vista, El Sol comenzaba a ponerse entre las montañas. Hora de volver a casa. Su madre le decía que había bandidos y animales salvajes en la noche, y no quería que ocurriese nada malo a ella o a su prima, por lo que se levantó rápidamente, le tendió su mano y acompañó este gesto con un simple:

—Hora de volver a casa. Es tarde y seguro que el bosque de noche te asustaría. 


-¡No calles tu victoria! Si quieres contarla, hazlo. ¡Has ganado por mucho! Eso sí… un día te derrotaré, prima -Selló su promesa con una sonrisa. Recogió velozmente el juego, con cuidado de no estropearlo y agarró la mano de su prima. Al incorporarse, miró alrededor deseando poder volver en breve, era un lugar precioso.

– Ya podemos regresar .- La perspectiva de comer más melocotones no resultaba tan tentadora como Risa podría suponer, pero quiso hacerla feliz- E ir a por esos melocotones. El bosque no me asusta, pero tener que soportar los crujidos de tu barrigota y tus quejas por habernos perdido y no poder comer más melocotones… – simuló que temblaba y se agarró los brazos.


—¿Perdernos? Imposible, este lugar es mi hogar.—dijo con implacable seguridad.

Risa llevó a su prima por todo el camino que habían recorrido a un paso muy rápido temiendo no solo la llegada de la noche, sino la reacción de su madre al llegar a casa. No se equivocó, en la puerta de su casa, Seiko y Risa encontraron a dos figuras femeninas en la puerta. Las madres de ambas las reprendieron durante horas, sin embargo, sabían perfectamente que las niñas volverían a escabullirse cuando tuvieran posibilidad. Cuando volvieron a encontrarse rieron sin decir nada más, disfrutando de todas las emociones vividas aquel día.

Durante aquel viaje volvieron a corretear juntas, jugar al Karuta y vivir la infinidad de bromas estúpidas que Risa realizaba. Sin embargo, no visitaron más aquel lago: estaban castigadas.

FIN

Kitsuki Seiko
Shinjo Risa